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EL VIOLENTO TIENE DOMICILIARIA CERCA DE LA VÍCTIMA

Amenazas, golpes, encierro y humillaciones: La tortura que sufrió una mujer

La víctima efectuó a través de RADIO LA VOZ un crudo relato del infierno que le tocó vivir. "Hace diez meses, en febrero de 2020, conocí a una persona, una persona que llegó como amigo, hermano de una conocida mía. Se comportó como una persona encantadora, que estaba dispuesta a escucharme, ayudarme, vive a cinco cuadras de mi casa, me invitaba a tomar mates, a salir", comenzó diciendo.

"Soy viuda, de mi primer matrimonio tengo cuatro hijos, él estaba separado con tres hijos, no los mezclamos al principio, nos veíamos, salíamos. En septiembre tenía que pintar mi casa para rescindir el contrato del alquiler, él se ofreció para que no gaste, para que no meta hombres en mi casa, así entró por primera vez a mi casa - comentó la mujer - Me ayudó, compró la pintura, puso la mano de obra, era una persona fantástica, encantador con mis hijos, después, de a poco, fue trayendo sus hijos, una noche se quedó porque estaba lloviendo y ahí empezó a quedarse".

Según relató, "una vez manoteó mi celular y encontró mensajes del año anterior con otras personas, con un amigo que nos conocíamos hace años, él no pudo entender, se sintió estafado por mi, que lo había engañado, ese día la cabeza le hizo un click, me quedé sin teléfono, me lo azotó, se instaló del todo en mi casa y ya no pude tener más control, se apoderó de las llaves y si yo quería salir, solamente lo podía hacer con él. Todo el tiempo humillándome, diciendo que era 'una puta mentirosa', haciéndome sentir mal y, realmente, me hizo creer todas las cosas que decía, que él se había portado bien conmigo y yo lo había engañado".

"Ahí empezaron los manotazos, los golpes y yo no tenía como pedir ayuda. Sabía que mis hijos tenían teléfono, le sacó las baterías de los celulares, se llevó la tablet de los chicos. Me encerraba con llave y se iba a trabajar, me traía los hijos de él para que se los tenga, no podía decir que no porque me molía a palos, ya no tenía escapatoria. A donde yo quería ir, tenía que ir con él porque estaba apropiado de las llaves de mi casa, así perdí casi todas mis amistades, así se alejó mi familia", dijo a RADIO LA VOZ.

“Me tenía que presentar un día a trabajar, él me llevó hasta la puerta, me esperó afuera, me hizo entrar con la hija de diez años para que vigilara si tenía contacto con celulares donde pudiera dar aviso. Fue el único día que me presenté, después, no tuve ni compras de Navidad, salí a comprar a los chinos o el compraba las cosas con mi tarjeta”, señaló.

Antes de finalizar el 2020, “cae preso por una riña que tuvo en la calle, se peleó con toda una familia en calle Ramírez, estuvo dos días en la Alcaidía, esos dos días estuve encerrada, no sabía que pasaba, por que no venía y estaba encerrada, me la aguanté como pude con tres de mis hijos menores, con los que vivo. Yo tenía terror que llegara y me encontrara pidiendo auxilio”, afirmó la mujer a RADIO LA VOZ.

“Si llegaba y me encontraba hablando con alguien, después, me mataba a golpes”, contó.

“No supe nada de que había estado encerrado hasta que él apareció. El 29 de diciembre, se enloqueció, me pidió que me levante a la madrugada porque íbamos a salir a dar una vuelta, me sacó de la cama, me dijo que no me calzara, me puse un vestido como quiso, no me dejó poner ropa interior y me llevó desde mi casa hasta Puerto Sánchez caminando, allá consumió sus cosas (pastillas sobre todo y drogas) y yo tenía que estar parada al lado de él. Volvimos a la mañana, me gritaba y me golpeaba durante todo el camino, dos veces paró la Policía, en la Terminal y en el Cristo, él me abrazó, me dijo que si lo mandaba preso, salía y me mataba”.

“No me dejó hablar, me preguntaron por qué estaba descalza, ‘no pasó nada, me robaron en el Thompson’, problemas de pareja, venimos discutiendo por el robo, él se encargaba de hablar con los policías y se quedaron con la palabra de él”, agregó.

“Así pasamos las fiestas, el 24, el 31, el sábado fue su cumpleaños, comió con toda su familia en mi casa, la familia vio mis moretones, consumió, tomó, se drogó, se empastilló, golpeó a una hermana y a la madre, tuvo una pelea con sus familiares y se fueron. No sé de dónde sacó un arma que tenía guardada acá, que yo no sabía y se fue, después, apareció sin el arma a las dos horas”.

“Ese día fue fatal – reconoció a RADIO LA VOZ – no dormí en toda la noche, me preguntaba cosas del pasado, tomaba blíster enteros de pastillas en mi cara, encontró un celular viejo que ya no funcionaba, me lo rompió en la cabeza, después, quería tener relaciones sexuales, me negué pero tuve que acceder porque ya no me entraban más golpes en la cabeza, así, hasta que se quedó dormido”.

Al día siguiente, “vino su papá a buscarlo para reclamarle el problema que había tiroteado a la hermana, tomé coraje y le pedía ayuda al padre y me dijo: ‘si a vos te gusta, arreglatela’. Cuando se fue, la puerta quedó abierta y aproveché para disparar, empecé a caminar y él me seguía diciéndome ‘vení para acá, vamos a hablar’. Tenía que salir a buscar ayuda, corrí por Alejo Peyret, él me corrió pero no podía agarrar velocidad por la droga, hasta que una señora me metió adentro de la casa, llamó al 911 y pude empezar a radicar todas las denuncias”.

La Policía “lo encontró haciendo destrozos dentro de mi casa, me rompió las pocas cosas que tengo, lo sacaron detenido. Fui a la Comisaría segunda, me trataron muy bien, me ayudaron un montón – comentó a través de RADIO LA VOZ – de ahí me llevaron al médico policial, constataron los golpes, hablaron a Fiscalía para llamar a un médico forense, porque la funcionaria de la comisaría dijo que había tenido un abuso. Con mis hijos, que habían quedado al cuidado de un patrullero en mi casa, fuimos a Tribunales, hablamos con el secretario del fiscal y le comenté la situación”.

“Cuando vieron los moretones, los vidrios en mi cabeza por el botellazo, el fiscal pidió la detención – expresó – ahí me enteré que era un hombre con antecedentes de violencia de género, había tenido denuncias de otras mujeres. Después de revisarme, me dijeron que me quede tranquila porque ya estaba detenido en la Comisaría quinta y, desde entonces, hasta ahora, la familia ha venido a querer hablar conmigo”.

En tanto, se anotició en las últimas horas que la Justicia “le dio 60 días de prisión domiciliaria y tiene que esperar la tobillera. Prisión en la casa y a cinco cuadras de la mía – reveló en diálogo con RADIO LA VOZ – no me pueden decir eso, que está cerca de mi casa y sin tobillera. Si consume, quien lo va a parar”, se preguntó. “Viene y me mata”, lanzó.

“Hice lo que pude, lo quería en la Unidad Penal, me dijo el fiscal, me pidió disculpas pero, la decisión fue de la jueza. Yo pude recuperar la llave de adelante pero, no la de atrás, él puede subir por los techos, entrar a mi casa, matarme y mañana, aparezco en una pancarta – exclamó la víctima – nadie me escucha porque soy mujer, a nadie le importa mis dolores, lo que yo pasé encerrada con mis tres hijos y saber ahora que él está a cinco cuadras”.

“Estoy esperando mi muerte. Con un tipo boxeador que, no me mató antes porque se olvidó la puerta abierta, otra cosa no puedo decir, golpeada como estoy porque yo vivo sola con mis hijos menores que no pueden hacer nada. No puedo hacer nada”, cerró.

Fuente: RADIO LA VOZ
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