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OPINIÓN

Sergio Pascual:
Bolivia ante el espejo

Por Sergio Pascual

Evo Morales Ayma se enfrenta a la más difícil elección desde que asumió la presidencia de Bolivia, en 2006.

No es solo Evo Morales el que se mira en el espejo de las urnas en esta jornada, es el conjunto de la sociedad boliviana, llamada a elegir entre la continuidad de un modelo de inclusión étnica y de gestión económica exitosos y una propuesta opositora caracterizada fundamentalmente por su rechazo a la figura del presidente (“ya es demasiado” es su slogan de campaña).

Entre las fortalezas de Evo Morales está ser el primer presidente indígena en un país en el que estos son mayoría, ser su símbolo de progreso social e igualdad. Demasiado cerca está el pongueaje −una forma extrema de gamonalismo− y la discriminación en el acceso a las posiciones de prestigio social en el imaginario boliviano. Aún hoy todos los establecimientos abiertos al público están obligados a recordar que “todos somos iguales ante la ley” en el país andino.

Es el símbolo también de un modelo económico caracterizado por romper techos de cristal. Contra todo pronóstico Bolivia multiplicó por cuatro su PIB en 13 años y en ese tiempo logró que su salario mínimo pasara de 62 USD a 307 USD, por delante del de Argentina o Colombia. Crecimiento con inclusión.

En el rincón opuesto, una oposición carente de una propuesta, de un modelo de país que vaya más allá de acaudillar el antievismo, el rechazo al statu quo. Este domingo la Bolivia que saluda la gestión de Evo Morales (dos de cada tres aprueban su gestión económica) parece dispuesta a concederle un nuevo mandato en primera vuelta, eso sí, un mandato sometido al escrutinio de una sociedad más vigilante ante un nuevo ciclo de gobierno crucial para la consecución de las metas de desarrollo económico del otrora país más pobre de América del Sur.

Análisis por Sergio Pascual, Consejero Ejecutivo del Centro Estratégico Latinoamericano de Geopolítica (CELAG).

Fuente: LAREPUBLICA.PE Autor: Sergio Pascual
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