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COLABORABA CON LA BANDA NARCO

Condenaron a hijo de Caudana

Para 2016, Caudana padre se había convertido en el principal proveedor de cocaína de la provincia. Según el tribunal que condenó a la organización, “había organizado una ‘cadena de distribución’ que lo ubicaba en el centro de la escena en la cadena de narcotráfico en el área de Paraná, Concordia y Federal”. A su vez, “tenía un negocio de fábrica de hielo que le otorgaba la apariencia de legalidad necesaria para llevar a cabo la empresa ilícita. Tenía empleados que realizaban sus pedidos y contaba con vehículos para llevar a cabo la logística” (una VW Amarok, un Honda Civic y un VW Up, todos decomisados). “Con Natalia Bonasola, de Concordia, tuvo una ‘alianza estratégica’ que con la intermediación de Walter Ramírez (preso en la cárcel de Paraná) le permitía colocar importantes cantidades de estupefaciente de alta pureza y elevado precio”, aseguraron.

Una extensa y prolija investigación de la Policía Federal de Paraná estaba detrás de sus pasos, con diversas tareas y escuchas telefónicas. El 8 de octubre de 2016 montaron un operaivo de control en la ruta nacional 18 a la espera del auto en el que viajaba Caudana lleno de droga. Así, el Gordo cayó junto a su pareja, Rosalía Sánchez, con 10,5 kilos de cocaína.

La sentencia no había conformado a todos: Caudana había recibido 12 años de prisión (la máxima pena hasta entonces por narcotráfico, luego superada por Daniel Tavi Celis), y presentó un recurso de Casación. También la Fiscalía, que insistió en condenar al hijo por su rol en la banda. El expediente llegó a Comodoro Py, donde tras una larga espera ingresó a la Sala II de la Cámara Federal de Casación Penal integrada por Guillermo Yacobucci, Alejandro Slokar y Carlos Mahiques.

Los fiscales José Ignacio Candioti y Leandro Ardoy afirmaron que Matías Caudana prestaba colaboración a su padre: enviaba fotos de los vehículos policiales de Inteligencia, recibía instrucciones sobre la presencia policial en determinadas zonas de la ciudad y para concurrir a domicilios a buscar el dinero de los negocios ilícitos, y asistía a su progenitor en la provisión y distribución de tóxicos. Detallaron las pruebas que demostraban que mantuvo diversos contactos con su padre tendientes a concretar operaciones relativas al tráfico de drogas.

El Tribunal de Paraná refirió que existía un “vínculo imperfecto” entre padre e hijo, pero para los fiscales la colaboración que Matías prestaba a su padre excedía los menesteres laborales en la fábrica de hielo.

La Cámara de Casación coincidió con los acusadores públicos, al afirmar que “se advierte una colaboración concreta de Matías Caudana en las actividades ilegales de su padre”. En sus fundamentos, marcaron cuatro “situaciones”:

Primera situación: una conversación telefónica entre Patricia Leiva (vendedora de droga en Paraná) y Gonzalo Caudana de la cual se interpreta que Matías concurrió al domicilio de la mujer a llevar estupefaciente.

Segunda situación: Matías estuvo presente en la reunión de su padre con quien lideraba la rama de la organización de Concordia, Bonasola. Aquel día, a Gonzalo Caudana lo detuvieron en la ruta nacional 18 por tener un carné de conducir apócrifo, y para seguir viaje hacia la Capital del citrus su hijo concurrió a auxiliarlo.

Tercera situación: las imágenes halladas en el celular de Matías. Una con los puestos de control camineros de la Policía de Entre Ríos marcados sobre un mapa, para advertir a su padre de los lugares donde podían pararlo; también la de un ladrillo de marihuana y cuatro fotos de autos pertenecientes a la División Inteligencia de la Dirección Toxicología de la Policía.

Cuarta situación: el diálogo de Gonzalo Caudana que comienza Matías y continúa con el otro colaborador, Colliard, en el cual el primero les dice que estén atentos a los autos de la Policía. Los camaristas afirman que el hijo del jefe narco “no es ajeno a la conversación en tanto su padre le indicó que tenga cuidado con una S10”.

Por todo esto, los camaristas federales concluyeron que “está acreditado el conocimiento que (el joven) tenía de la actividad ilegal que lideraba el padre y la colaboración en concreto que prestaba cuando le era requerido”. Por esto, resolvieron condenarlo por ser partícipe secundario del delito de comercio de estupefacientes y remitir las actuaciones al Tribunal de Paraná para que resuelva la pena que corresponde imponer.

Por su parte, el abogado santafesino que suele representar a delincuentes de peso en Entre Ríos, Claudio Torres Del Sel, cuestionó la pena impuesta a Gonzalo Caudana, así como haberlo condenado por el delito de comercio organizado de drogas. Pidió que le bajen la pena de 12 a cuatro años de prisión, es decir la mínima sanción del delito de narcotráfico, pese a que llevaba más de 10 kilos de cocaína de máxima pureza y a que ya arrastra varias condenas por venta de drogas. El tribunal de Comodoro Py confirmó la sanción impuesta en Paraná.

Narcoavioneta: los hermanos Ghibaudo tiraron la toalla

Desde febrero el expediente que reúne las causas Narcoavioneta y Narcomunicipio está en los Tribunales de Comodoro Py, en Capital Federal, por los recursos de Casación interpuestos por las defensas de 15 condenados, entre ellos el exintendente de Paraná, Sergio Varisco.

Los hermanos José Raúl y Omar Ghibaudo fueron condenados a seis años de prisión por el delito de Comercialización de estupefacientes agravado. Pusieron a disposición de la banda narco liderada por los hermanos Daniel y Miguel Celis, su campo de Colonia Avellaneda para el aterrizaje de la avioneta que llegó con 317 kilos de marihuana.

Ambos clamaron por su inocencia desde el primer día, asegurando que fueron engañados con el argumento de que la aeronave traía agroquímicos.

El recurso de Casación presentado por sus defensores ingresó en la Sala IV de la Cámara Federal de Casación Penal, integrada por Mariano Borinsky, Javier Carbajo y Gustavo Hornos. Previo a llegar a la instancia en que deban ser tratados los reclamos de cada parte, los hermanos decidieron abandonar antes de tiempo. Según la resolución a la que accedió UNO “la defensa particular, con el consentimiento de sus defendidos, desistió del recurso de Casación”.

José y Omar Ghibaudo estuvieron dos años y medio en la cárcel con prisión preventiva. En diciembre de 2019, durante el juicio, recibieron el beneficio de la prisión preventiva domiciliaria, y desde entonces están en su campo de Colonia Avellaneda. Ahora que la condena quedará firme, deberán regresar a la Unidad Penal Nº 1 de Paraná para cumplir con la sanción.

Fuente: DIARIO UNO DE ENTRE RIOS
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