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Caída Económica

Crisis sin piso: se cumplen tres años del inicio del último tsunami financiero

La crisis económica, financiera y social que atraviesa hoy la Argentina tiene una fecha de nacimiento: el 25 de abril de 2018.

Arbitraria quizás la efeméride, ya que como todo colapso se venía germinando desde antes.

Pero sí está claro que aquel miércoles en el cual que el Banco Central tuvo que poner u$s 1472 millones para frenar la corrida contra el peso se dio inicio a un proceso de deterioro de los activos argentinos que desencadenó una crisis social y financiera que se aceleró con la irrupción del coronavirus.

La Argentina seguramente no estaba en el mejor de los mundos, ni mucho menos, hasta aquel día del cuarto mes del año de 2018, había algunos aspectos esperanzadores: la pobreza estaba en descenso, la moneda se había estabilizado y había un cierto dinamismo en la economía.

En el mundo había cambiado el contexto y desde los emergentes refluyeron capitales hacia economías como los EE.UU., cambiaron las condiciones globales de liquidez y el escenario que imaginaba el Gobierno para financiarse en los mercados se desvaneció.

Un breve repaso por las principales variables financieras bien podrían dar dimensión del deterioro que sufrió Argentina en estos tres años.

El billete estadounidense, en su versión mayorista, cotizaba a $ 20,25, mientras que hoy, pisado por el Banco Central y crawling peg mediante, se ubica en $ 93,07.

Es decir, pese a las restricciones, la moneda norteamericana se apreció 359% nominal frente a la nuestra en solo 3 años.

Si pensamos en las cotizaciones financieras, la curva devaluatoria se empina aún más. El contado con liquidación se encuentra ahora en la zona de $ 152, a pesar de las continuas intervenciones del sector público en el mercado de bonos para que no se eleve aún más la cotización.

Lo que sí hubo fue una mejora cambiaria vinculada a la competitividad: el índice de Tipo de Cambio Real Multilateral que elabora el BCRA se ubicaba en 90.30 al 25 de abril de 2018 y hoy está en 118.20, lo que muestra un abaratamiento cambiario de los productos argentinos en relación a las monedas de los países socios.

EL RIESGO PAÍS

El spread al cual emitía Argentina durante la gestión de Mauricio Macri había bajado ostensiblemente, lo cual dio lugar a una importante ventana financiera para que se endeuden las provincias y la Nación. Pero aquello se diluyó con la crisis.

Tres años atrás el riesgo país argentino se situaba en 403 puntos. Lejos de las 1578 unidades que el índice exhibe en la actualidad (ayer cerró en 1583 puntos).

En el marco de esta crisis llegó a tocar los 4362 puntos, en marzo de 2020, pero tuvo una baja a menos de 1100 en septiembre, luego de que el banco JP Morgan rebalanceara los bonos emitidos tras la reestructuración de la deuda.

Sin embargo, esos bonos que rendían en la zona del 11,5% cuando fueron emitidos hoy se encuentran en torno al 20%.

LAS ACCIONES

Los agentes de mercado suelen decir que Argentina está regalada en dólares, pero que nadie entra porque puede estar más barata aún. Rige para los bonos y rige también para la renta variable.

El 25 de abril de 2018 el índice Merval medido en dólares cotizaba u$s 1508, mientras que hoy, tomando como referencia el contado con liquidación, se balancea en torno a los u$s 310.

La caída que tuvo la Bolsa porteña al otro día de las elecciones Primarias Abiertas Simultáneas y Obligatorias (PASO) de 2019 (48% en dólares) fue la mayor que haya tenido un índice bursátil en la historia, con excepción de la que sufrió el mercado de Sri Lanka (61%) en 1989. En aquel entonces, el país asiático estaba envuelto en una guerra civil.

LAS RESERVAS

Las tenencias brutas de la autoridad monetaria también se desplomaron al calor de la crisis, aunque de manera zigzagueante. Pero yendo a las puntas, el Banco Central contaba con u$s 60.795 millones el 24 de abril de 2018 y hoy apenas supera los u$s 40.200 millones.

A principios de 2018 habían llegado a rozar los u$s 64.000 millones, aunque ese pico se fue deteriorando por los sucesivos intentos de Federico Sturzenegger, primero, y de Luis Caputo, después, por frenar las corridas. Llegaron a caer a u$s 48.000 millones.

Ahora bien, con los desembolsos del Fondo Monetario Internacional supieron crecer a u$s 63.274 millones primero (22 de junio de 2018) y bajaron hasta los u$s 47.800 millones nuevamente.

Luego volvieron a repuntar gracias al FMI y llegaron a ubicarse en u$s 77.481 el 9 de abril de 2019. Desde ese pico, todo fue caída y ello derivó en un cepo cambiario que implementó el gobierno de Mauricio Macri y que fue endurecido luego de las elecciones PASO y robustecido con la llegada de Alberto Fernández en diciembre.

VARIABLES ECONÓMICAS

La mala racha financiera no podía no tener su correlato en la economía. El Producto Bruto, que venía de crecer 2% en 2017, cayó 2% en 2018.

El 2019, lejos de ser un año de recuperación como suele suceder en los impares, mostró un nuevo desplome (2,1%). Aunque nada puede compararse con 2020: coronacrash mediante, el PBI tuvo una destrucción del 9,9 por ciento.

La pobreza no podía ser ajena a estos movimientos: mientras que en el segundo semestre de 2017 el Indec registraba un 25,7% de pobres, en el segundo semestre de 2020 ese número llegó a 40 por ciento.

Además, las corridas cambiarias aceleraron la inflación: 47,6% en 2018 y 53,8% en 2019. En 2020 el Índice de Precios al Consumidor bajó a 36,1% debido a la recesión, pero en 2021 ya viene cobrando un impulso que se refleja en el 4,8% que arrojó marzo.

LA GÉNESIS

¿Cómo se gestó la crisis que aún nos atraviesa? Todo depende de a quién se le consulte: algunos se remiten a aquella conferencia de prensa del 28 de diciembre de 2017, en la cual el entonces jefe de Gabinete, Marcos Peña, pareció desautorizar a quien comandaba el Banco Central (Federico Sturzenegger).

También hay quienes culpan a la llamada "bola de nieve de las Lebac". O al impuesto a la renta financiera para extranjeros que comenzó a regir el 26 de abril de 2018 y aceleró algunas salidas. O bien al incremento de las tasas de interés en Estados Unidos, que le restó atractivo a los países emergentes.

"Lo que sucedió el 25 de abril fue la crónica de una crisis anunciada, porque la liberación extrema de los controles cambiarios con los que asume Macri y rápidamente festeja haber sacado lleva a que Argentina se convierten muy pronto en un espacio apto para movimientos muy bruscos de capitales internacionales", aseguró Martín Kalos, director de la consultora EPyCA.

Kalos añadió: "El 25 de abril combina una cierta pausa que los acreedores le habían puesto al endeudamiento que Argentina venía teniendo (pausa que había empezado dos meses antes) con un impuesto que tenía mal timing y estaba mal formulado. El BCRA pensó que era un reacomodamiento del dólar, no que era una corrida. Dicho proceso se frenó a partir de una muralla de reservas, pero esos precios se seguían viendo baratos y esa muralla fue siendo corrida".

En tanto, el economista Gustavo Ber, consideró: "La crisis se fue gestando a partir de un repentino cambio de humor de inversores, inicialmente extranjeros, que activaron un fuerte proceso de dolarización. Ante dicho proceso, y ante la imposibilidad de recuperar la confianza por los desequilibrios económicos que se iban acentuando, es que llegaron sucesivas restricciones cambiarias, en busca de frenar la salida de capitales -y amortiguar el pronunciado deterioro de las reservas- tras la abrupta interrupción de financiamiento voluntario".

Ber agregó que luego llegó "la mega asistencia financiera del FMI".

"La elevada dependencia hacia el financiamiento externo se había vuelto muy importante, en busca de financiar el gradualismo con el cual se buscaban ir corrigiendo los desequilibrios económicos, pero la repentina interrupción del acceso al crédito voluntario externo marcó el inicio de una fuerte crisis, con epicentro cambiario en un comienzo, pero luego con severas implicancias económicas, políticas y sociales", resumió Ber.

UN DETERIORO DE 45 AÑOS

Martín Kalos fue un poco más allá en el tiempo y afirmó: "Las variables económicas vienen con tendencia al retroceso desde 1975. Este deterioro que ahora vemos tan agravado acelera ahora una tendencia que viene desde hace 45 años, cuando hubo un cambio estructural y se destruyó el tejido social, económico de nuestro país. Se destruyeron las posibilidades de movilidad intergeneracional. Incluso en los años de recuperación que tuvo Argentina a partir del 2002 no ha podido bajar del 6% de desempleo y el 25% de pobreza. Habría que repensar una mirada de largo plazo".

Fuente: Cronista
Caída Económica

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