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USO DE LA MUERTE PARA PERSECUCIÓN POLÍTICA

Jorge Elbaum:
DAIA, ESQUINA NISMAN

Por Jorge Elbaum

El aniversario de la muerte de Natalio Alberto Nisman vuelve a ser utilizado para alimentar el rencor social de quienes buscan etiquetar como homicidas a los referentes de un proyecto político popular. La miniserie de 6 capítulos de la plataforma Netflix, lanzada el 1° de enero, empieza a ser utilizada para relanzar el caso paradigmático de la manipulación jurídico-comunicacional (Lawfare), instigada por Comodoro Py, en alianza con los medios de comunicación hegemónicos y varias agencias de inteligencia extranjeras.

Las falsificaciones, tergiversaciones y desviaciones que atravesó la investigación de la muerte del fiscal se inician con el desplazamiento forzado de la jueza natural de la causa, Fabiana Palmaghini, y de la fiscal Viviana Fein, encargada de la pesquisa. Incluye su posterior reenvío a la justicia federal y su reconversión, durante todo el gobierno macrista, en una cortina de humo habitual destinada básicamente a ocultar el desfalco estructural organizado por el macrismo.

Durante 2015 se manipuló su muerte como parte central de la campaña electoral. Luego se reconvirtió en la plataforma de la criminalización del peronismo. Su actualización periódica por parte de los medios se concibió, junto a la causa de los cuadernos, en la argamasa comunicacional básica para ocultar el endeudamiento, la precarización, la destrucción del mercado interno y los alineamientos internacionales con Washington, Londres y Tel Aviv. Dentro del entramado de actores encargado de usufructuar el mito del asesinato del fiscal aparece la DAIA como un referente medular. Durante las dos últimas semanas recrudecieron los hostigamientos hacia funcionarios y legisladores del Frente de Todxs por parte de dirigentes institucionales u oficiosos de ese conglomerado, ligado intrínsecamente al Likud, el partido del actual primer ministro Bibi Netanyahu. El acoso coincide con el aniversario del fallecimiento y tiene como objetivo relanzar, a nivel internacional, la creencia de una impronta judeofóbica inscripta en el nacionalismo popular.

Con el objeto de responder a esta ofensiva, el diputado Leopoldo Moreau expresó a través de las redes sociales un posicionamiento lapidario: “El invento del asesinato de Nisman es una de las operaciones de marketing mejor concebidas a nivel global. La empujaron el Estado de Israel, la derecha norteamericana, los fondos buitres y los socios locales de ese club”. En otro tweet homenajeó a Héctor Timerman, fallecido un año atrás, y atribuyó el ensañamiento sufrido por el ex canciller a la persecución llevada a cabo por “Bonadio, la derecha norteamericana, la DAIA del PRO y Clarín”.

La réplica brindada por la DAIA muestra a las claras la espuria utilización de la judeofobia como herramienta de la disputa política: “No hay mayor muestra de antisemitismo –señaló Jorge Knoblovits, presidente de la entidad— que relacionar a los fondos buitres con Israel y la DAIA”. Lo llamativo de la respuesta es que en ningún momento el diputado Moreau se había referido a la identidad judía. El tour de force destinado a asociar lo judío con Israel es parte de una operación global destinada a silenciar a los críticos de las políticas coloniales del Likud, y al mismo tiempo contribuir a respaldar el estrangulamiento que Washington dispone contra quienes no se alían a su cruzada neoliberal. Cualquiera que se oponga a las medidas de ocupación en Cisjordania y la construcción de muros en Judea y Samaria es considerado antisemita. Incluso si su identidad es judía. Así se lo cataloga a Noam Chomsky, por ejemplo.

En ningún momento, como pretende fundar Knoblovits, se señala una “asociación burda entre dinero y judaísmo”. Sólo se subrayaron dos elementos que son irrefutables:

El ataque de los fondos buitres al gobierno kirchnerista utilizó la causa del memorándum de entendimiento con Irán. Esta campaña internacional benefició electoralmente a Macri. Y este último devolvió favores a través del pago de 10.000 millones de dólares en efectivo, sin quita. Este gesto misericordioso hacia Paul Singer y Adelson –dos de los financistas más relevantes de Trump y Netanyahu— abrió además la posibilidad a un nuevo endeudamiento que concluyó con empréstitos por el 90 % del PBI argentino cuando en 2015 no llegaban al 40%.

El papel jugado por el Likud y el trumpismo en la destrucción de los acuerdos con Teherán, tanto respecto a la desnuclearización (conocido como 5+1) como en lo relativo al memorándum, han sido indudables. En el caso argentino se buscaba la continuidad del juicio del atentado a la AMIA, entonces paralizado por la imposibilidad de llevar a cabo las indagatorias a los acusados.

La DAIA, expresión de los sectores de derecha de la colectividad, se empecina en naturalizar –por repetición— la idea del monopolio identitario. Con ese cometido necesita hacerle creer a la sociedad que no existen formas autónomas o antagónicas de transitar dicha tradición cultural o confesional. Precisan imponer el imaginario de que las decenas de miles de argentinos judíos identificados con el gobierno de Alberto Fernández no existen. Que ellos son la única, indivisible y auténtica expresión de dicha condición hereditaria.

En forma paralela, dada su férrea articulación geopolítica, intentan avalar cualquier posicionamiento que beneficie las políticas del actual gobierno de Israel. Esa es la razón por la que mezclan en forma insistente el antisemitismo con cualquier cuestionamiento a Tel Aviv o a sus socios globales. Exigen convertir la acusación del asesinato del fiscal en una amenaza recurrente sobre el devenir político del gobierno. Mantener viva la causa Nisman como mecanismo de extorsión, aparece como la hoja de ruta central de la DAIA, acordada con sus socios locales. Este despliegue contiene, además, la búsqueda por darle viabilidad al negocio millonario de la comercialización de material bélico y de seguridad, impulsado por Patricia Bullrich y Mario Montoto.

La DAIA busca constituirse en una parte de la vanguardia moral de los sectores concentrados apelando a la tergiversación de la judeofobia. La ofensiva abierta se hizo explícita a través del hostigamiento hacia Cristina Fernández de Kirchner, bajo la acusación inconcebible de Traición a la Patria, sambenito que sirvió para encarcelar entre otros a Carlos Zannini, Fernando Esteche y Luis D’Elía.

Los dirigentes de la DAIA abandonaron la búsqueda de la verdad respecto a los atentados de la Embajada y de la AMIA con el único objetivo de demonizar al populismo latinoamericano. Sus autoridades han tomado partido en el conflicto diplomático contra Venezuela, avalaron a la embajadora del presidente virtual Juan Guaidó (Elisa Trotta) y su vocero oficioso, Waldo Wolff, persigue alternativamente al candidato a la procuración, Daniel Rafecas, al ex juez de la Corte Suprema, Raúl Zaffaroni, y a la ministra de Seguridad Sabina Frederic.

Una gran parte de los argentinos judíos, probablemente mayoritaria, deberá exigirles a estas instituciones minoritarias que cesen de alegar una representación de la cual carecen. Y que se abstengan de banalizar la judeofobia –responsable del genocidio de la Segunda Guerra mundial— para imponer intereses corporativos. No puede utilizarse el dolor supremo para legitimar privilegios.

Fuente: EL COHETE A LA LUNA Autor: Jorge Elbaum
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