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PABLO BARBIROTTO

De confirmarse la prisión perpetua, Nahir Galarza tendrá “una pena de muerte encubierta”

El juez del Penal de Niños y Adolescentes de Paraná recordó a RADIO LA VOZ que, tras la modificación de la Ley de Ejecución de Penas, los condenados por homicidios calificados dejaron de percibir todos los derechos existentes hasta ese momento. Es decir, todo condenado recibirá una pena máxima que deberá cumplir hasta la finalización de la condena sin salida alguna.

“Hubo una modificación en el año 2017, donde recordemos que la pena de prisión perpetua, sería para toda la vida. En Argentina, en principio, fue la posibilidad, a los 25 años de revisar la condena, posteriormente, se modificó y fueron 35 años y, en el año 2017 se estableció que aquellas personas que cometieron algún delito agravado por el vinculo, no tendrían esa posibilidad de salir”, dijo Pablo Barbirotto.

“Anteriormente, a los 35 años, el Tribunal de Ejecución de la Pena podría haber evaluado la posibilidad de salida pero, siempre fue una posibilidad. Recordemos un caso emblemático, Carlos Robledo Puch, que cuando fue condenado, la pena era 25 años de perpetua para revisión, y todavía sigue preso porque es una posibilidad – subrayó – que pasó con Robledo Puch, no tenían ningún familiar que lo pueda alojar, nadie quería hacerse cargo de la supervisión de su pena y no cumplía con los reglamentos carcelarios, por lo tanto, al día de hoy, más allá de esa posibilidad, no salió”.

“Esa posibilidad que tenía Robledo Puch, no la tendría Nair Galarza porque la ley, de pleno, establece que, en esos casos y en otros más, no se podría tener los beneficios de la salida anticipada – continuó el magistrado – lo denomino como una ‘pena de muerte encubierta’ porque, una persona que se va a podrir en la cárcel, que se va a morir en la cárcel, es una pena de muerte y no tiene otra alternativa”, agregó a RADIO LA VOZ.

“Los derechos tienen que compatibilizarse, es decir, el Estado tiene que reconocer, a través del Poder Judicial, los derechos de las victimas, a que tengan un proceso justo, a que se descubra la verdad, a ser escuchadas pero, también, principalmente, tiene que respetar los derechos de la persona que fue acusada y condenada, para que la pena tenga la posibilidad de reinsertarse socialmente y, de esa forma, poder vivir en libertad sin que vuelva a cometer ningún tipo de hecho”, sostuvo.

Para Pablo Barbirotto, “si una persona no puede salir más, no existe posibilidad alguna de reinserción social, es más, es totalmente contraproducente porque, si una persona sabe que no va a salir más, no va a cumplir con ningún reglamento carcelario, le va a convenir ser el ‘capote’ de la cárcel directamente y, vivir totalmente al márgen”.

“Cuales son las primeras recetas ante hechos mediáticos de inseguridad – se preguntó – primero, aumentar las penas, nunca sirvió de nada, segundo, crear más delitos, como sucedió en las leyes últimas y, la tercera receta que pasó en 2017, fue cuando tengan la posibilidad, tampoco van a poder salir, lo cual, es inaudito en cualquier lugar porque, hay una cuestión que se llama régimen progresivo de la pena, que está en los Tratados Internacionales y dice que, a partir de que el reo va cumpliendo con determinados requisitos que establece la ley, tiene la posibilidad de salir, es decir, si no, la pena sería una pena encubierta de la pena de muerte en la cárcel y, con eso, no hay posibilidad alguna de poder reinsertarse”, manifestó el juez a RADIO LA VOZ.

“El Estatuto de Roma, que ha suscribió nuestro país, en lo que refiere a Delitos de Lesa Humanidad, la pena máxima que se puede aplicar a un represor, según el estatuto, por ejemplo a (Jorge Rafael) Videla por la desaparición forzada de persona, podría ser 30 años o una perpetua pero, el tribunal siempre, siempre tiene la posibilidad de revisión a los 25 años. Puedo sonar sumamente antipático pero, hay cuestiones que tenemos que compatibilizar de los Derechos Humanos de todas las personas y también de las personas privadas de su libertad”, añadió.

“Nadie está discutiendo la gravedad del hecho – aclaró Pablo Barbirotto – tiene una pena, una condena altísima pero, no saquemos la posibilidad de revisión, no es que la persona, a los 35 años, pudiera, en todo caso, recuperar la libertad inmediatamente. Es muy difícil, cuando una persona estuvo tanto tiempo preso, que le quede algún vínculo fuera de la cárcel, lo digo con conocimiento de causa y de hablar con un montón de internos que piden que no los visiten más”, remarcó.

Fuente: RADIO LA VOZ
PABLO BARBIROTTO

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