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OPINIÓN

MARIA DE LOS ANGELES PETIT:
El Juicio por Jurados, las víctimas de violencia de género y el derecho a la intimidad

Por MARIA DE LOS ANGELES PETIT

La decisión del Procurador General Jorge Amílcar Luciano García de excluir de los Juicios por Jurado los delitos de violencia de género se condice con la necesidad de entender que, en particular este tipo de delitos, necesitan de una visión y una especialización que necesariamente deben tener aquellos profesionales que tratan la materia no solo en sede judicial, sino también en quienes forman parte de los equipos técnicos interdisciplinarios.

Quizás puede cuestionarse la forma de hacerlo – a través de una resolución- pero eso no le quita la importancia que tiene.

Los delitos de violencia de genero son delitos de una alta complejidad, multicausales, que necesariamente deben analizarse con una perspectiva, no solo de género, sino fundamentalmente con conocimientos de derecho sistémico que permitan comprender las acciones, tanto de la víctima como del agresor, en su verdadera dimensión.

A nadie escapa la raíz machista y patriarcal enquistada en la sociedad, y la tendencia, inconsciente pero perceptible de investigar a la víctima como si fueran sus actitudes las que provocan la violencia del agresor.

Pero más allá de la profesionalidad necesaria, el Juicio por Jurados en estos específicos casos vulneran el derecho a la intimidad de la víctima, reconocido constitucionalmente, que debe preservarse para evitar la revictimizacion en primer lugar, pero fundamentalmente el dolor, la vergüenza, la humillación de una mujer que debe soportar que su vida, sus sentimientos, sus defectos y grandezas, sus debilidades, sean expuestas ante 12 personas, hombres y mujeres, más fiscales, abogados, jueces, técnicos, operadores judiciales.

El sufrimiento de una mujer que sufre violencia de género en todas sus formas y modalidades, no puede comprenderse sino se la ha sufrido. Puede tratarse de entender, de visualizar, pero nunca desde lo puramente racional.

Personalmente, lucho por un fuero especializado en violencia de género, donde lo penal y lo civil, se conjuguen en un solo fuero judicial.

No podemos seguir en un sistema que desmenbra la violencia de género en los fueros laboral, civil, familia y penal, independientes y con diferentes criterios, pero con una misma ley que los rige: la Ley 26.485 de Protección Integral Para Prevenir, Sancionar, Erradicar la Violencia Contra las Mujeres en los Ambitos en que se Desarrollen sus Relaciones Interpersonales.

Una mujer no sufre una sola modalidad de violencia de genero. Si es física, es seguramente psicológica. Si es laboral, es seguramente institucional y psicológica, y casi todas, son domésticas.

¿Entonces cómo podemos juzgar a la víctima y su agresor, desde una sola visión?

Necesariamente, debemos tender a un tratamiento judicial integral

Y a entender que no solo se trata de participar de un curso de la Ley Micaela.

Que el problema es mucho más profundo, mucho más.

Y que todo lo que hicimos hasta hoy desde el año 2009 en que se aprueba la ley de Prevención de la Violencia contra la mujer, no ha bastado.

Se han realizado muchos cambios, muchos adelantos.

Pero en la Argentina, una mujer muere cada día a manos de un hombre.

Y cientos sufren violencia física y abuso sexual.

Y miles no se animan a hablar.

Esta es la realidad, la de todos los días.

Si no comprendemos, si no avanzamos con un diagnóstico claro, resulta evidente que se van a cometer errores como incluir los delitos de violencia de género en los Juicios por Jurados, como si se tratara de un delito más, entre los muchos que condena el código penal.

La decisión del Procurador García es correcta y oportuna, para evitar que una víctima vuelva una y otra vez a sufrir esa agresión que pretende olvidar.

Fuente: RADIO LA VOZ Autor: MARIA DE LOS ANGELES PETIT
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