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UN CONTADOR ESTARÍA PRÓFUGO

Evasores detenidos por Prefectura, ya están presos en la Up N° 3

Según se informó, Rubén Abalo, Ernesto Palazzotti y Luis Eckerdt fueron trasladados en la noche del viernes a la Unidad Penal N° 3 de la ciudad.

En la jornada del pasado miércoles la ciudad de Concordia fue sorprendida por 11 allanamientos, acorde a lo ordenado por el Juzgado Federal de Concepción del Uruguay, a cargo de Pablo Andrés Seró, por infracción a la ley 24.769, sobre el Régimen Penal Tributario.

De acuerdo a fuentes judiciales , la investigación lleva aproximadamente un año y se detectó que en el sector vinculado a los aserraderos proliferaron numerosas facturas truchas. La misma investigación llevó a detectar que un contador público, el cual al cierre de esta edición estaba prófugo.

Tras seguir los movimientos del profesional se detectó que había creado una supuesta asociación ilícita, junto a tres personas más. "Una de estas personas es la pata financiera, se dedica a cambiar los cheques. El circuito de lavado dinero de esas facturas truchas terminan en la financiera de esta persona", destacaron.

Según se informó, Rubén Abalo, Ernesto Palazzotti y Luis Eckerdt fueron trasladados en la noche del viernes a la Unidad Penal N° 3 de la ciudad.

Se estima que el perjuicio económico sólo en 2018 fue de 1.200 millones de pesos, y en una sola empresa se estima que facturó 60 millones de pesos de IVA. Dada la cantidad de facturas apócrifas descubiertas, desde la Justicia estarían buscando a las usinas donde se generaba este circuito ilegal. Por otra parte remarcaron que "no se estaría buscando al que usa la factura trucha, sino que dada la proliferación de facturas truchas, se buscará a las usinas", en tanto que adelantaron: "Estamos siguiendo a otras organizaciones de similares características". A su vez, no descartan que haya más novedades en los próximos días.

La investigación

La pesquisa la inició AFIP DGI-Dirección Regional Paraná un año atrás, a través de fiscalizaciones e investigaciones en las que se detectó el uso indiscriminado de facturas apócrifas, las que provenían principalmente de la zona de Concordia; siendo uno de los nexos entre los apócrifos, sus asesores.

La investigación continuó tratando de establecer otros vínculos, y siguiendo la ruta del dinero derivado de la venta de estas facturas. Así fue como se llegó a las financieras con las que se pretendía blanquear la operatoria. Finalmente se pudo establecer quiénes eran los sujetos que intervenían en el proceso, por el cual obtenían grandes importantes ganancias y réditos.

Estas personas conformaban una organización que, según pudo establecerse, estaba destinada a la venta de facturación apócrifa e involucraba a contadores, cuevas financieras e intermediarios destinados a colocar y comercializar esas facturas.

La actividad delictiva comprendía la creación de una ingeniería fiscal para beneficiar a distintos contribuyentes, incluso a ellos mismos, atemperando su carga impositiva. Dicha ingeniería consistía en la creación de sociedades pantallas o mediante la inscripción de insolventes o personas de escasos recursos, mediante el soporte intelectual y técnico de un asesor contable.

Durante los últimos años, mediante facturas electrónicas apócrifas, y solo en la provincia de Entre Ríos, se ha facturado una suma superior a los 350 millones de pesos. La zona en la que se comercializan estas facturas abarca la costa del Uruguay, incluyendo la zona de Corrientes y parte de la provincia de Buenos Aires, especialmente Bahía Blanca.

Con la investigación se llegó a detectar también la existencia de una financiera oculta a cargo de un monotributista, que manejaba importantes sumas de dinero y que a su vez actuaba como prestamista, quién poseía un importante patrimonio que incluía autos y motos de alta gama, inmuebles y un corralón con actividad marginal.

Allanamientos

Con los datos recabados, a pedido de la AFIP-DGI Dirección Regional Paraná, el Juez Federal de Concepción del Uruguay, Pablo Andrés Seró, libró 11 órdenes de allanamiento, dirigidos a estudios contables, financieras, domicilios particulares y cuevas financieras de Concordia, procedimiento que se llevó a cabo con la colaboración de la Prefectura Naval Argentina (Delegación Zona Bajo Uruguay, Delegación Concordia y Grupo Albatros).

Los resultados fueron sorprendentes, la maniobra no solo configuraría la figura penal de asociación ilícita fiscal, artículo 15 Ley Penal Tributaria, sino también lavado de activo, según establece el artículo 303 del Código Penal.

Fuente: RADIO LA VOZ
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