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EN CONCURSO PREVENTIVO DE CRISIS

Grimoldi comenzó a despedir empleados

Grimoldi, una de las marcas más características de la Argentina, y con más de 100 años de trayectoria en la industria local del calzado, atraviesa una de sus peores crisis.

El empresa, con varias sucursales en Mendoza, golpeada por la recesión que vive el país, la baja del consumo y la progresiva caída de las ventas, comenzó a despedir a parte de su personal en los últimos días, dado que no llegó a un acuerdo con el sindicato y el Ministerio de Trabajo y Producción de la Ciudad de Buenos Aires.

Consultada por este medio, la empresa no dio detalles al respecto, como tampoco lo hizo la Cámara de la Industria del Calzado (CIC), que prefirió que su "socio (por Grimoldi) hable por sí mismo" .

"Grimoldi realizó la presentación de la documentación correspondiente y se llevaron a cabo audiencias y negociaciones entre las distintas partes involucradas en la actividad. Pero el procedimiento concluyó sin haber

arribado a un acuerdo", detallaron desde la cartera que dirige Dante Sica, y aclararon que, a partir de ahora, las conversaciones se desarrollarán entre la empresa y el gremio, sin la intervención del Ministerio.

El 31 de mayo pasado, la famosa cadena de zapaterías creada en 1895 presentó la solicitud de la apertura del Proceso Preventivo de Crisis (PPC). El pedido fue informado por la compañía a través de un comunicado

enviado a la Bolsa de Comercio.

"Dicho procedimiento le permitirá a la sociedad tomar una serie de medidas para adecuar las estructuras de los recursos humanos en algunos sectores, de manera ordenada. Esto redundará en una mayor optimización de los costos y, así, la mitigación del impacto de los efectos de la crisis”, detalló la empresa en una carta firmada por el apoderado y el bisnieto del fundador, Alberto Grimoldi.

Según pudo saber El Cronista, ya se realizaron algunas devinculaciones de empleados de diferentes sucursales. "Muchos de nuestros compañeros ya fueron despedidos", señaló una vendedora de uno de los locales

de la firma, que, en su mayoría, es controlada por la propia familia Grimoldi. De acuerdo a fuentes cercanas a la compañía, se ofrece el 50% de la indemnización en mano o el 100% en seis cuotas sin intereses.

No obstante, desde la Unión de Trabajadores de la Industria del Calzado de la República Argentina (UTICRA), señalaron que, de momento, el personal de fábrica conservaría su fuente laboral. "Hasta lo que tenemos conocimiento, las personas que trabajan en planta no serían despedidas", afirmó Horacio Jerez, secretario adjunto de la entidad. La compañía; cuyo portfolio incluye a marcas como Hush Puppies, American Pie, Kickers, Merrell, Cat y Timberland; posee una planta industrial en Arroyo Seco (Santa Fe) y otra en Pilar (provincia de Buenos Aires).

El 18 de julio próximo, se llevarán adelante dos asambleas generales (una ordinaria y otra extraordinaria), en las que los accionistas buscarán aprobar la creación de un fideicomiso por hasta $ 800 millones, en un intento por salvar a la centenaria compañía de la crisis en la que se ve inmersa.

La devaluación, la significativa caída de las ventas, la contracción del consumo interno y la entrada de productos importados al país fueron un combo letal para la empresa especializada en la producción y la comercialización de calzado. El ejercicio correspondiente a 2018 finalizó con un resultado total negativo de $ 260,3 millones.

Desde la debacle económica de 2001, la compañía no registraba pérdidas. El ajuste por inflación no habría impactado en el balance, ya que, según aclara la memoria, calculan que igualmente habrían sufrido una pérdida cercana a los $ 105 millones. En un contexto signado por un mercado cambiario inestable, el 80% de la mercadería que se vendió el año pasado fue de origen importado.

Asimismo, en el primer trimestre de este año, la firma reportó un resultado integral neto en rojo,de $ 83.320.963. Durante ese período, las ventas cayeron un 41% en comparación al lapso enero-marzo de 2018.

Hacia adelante, la industria enfrenta una coyuntura desfavorable. "Las expectativas son negativas, con un consumo interno que continuará sufriendo las consecuencias de una alta inflación y la pérdida del poder adquisitivo de las familias. Se espera que la producción de calzado finalice el año en 95 millones de pares, siendo el menor volumen desde 2009", destacó Alejandro Ovando, director de la consultora IES Consultores. En tanto, Jerez consideró que "ya son 10.000 los puestos de trabajo, vinculados al área de fabricación, que se perdieron desde 2015 hasta la actualidad".

Prevén que la mejora del tipo de cambio real encarecerá las importaciones, y que la recuperación podría observarse en el mediano plazo, ante la concentración del mercado, originada por la salida de empresas del sector.

Fuente: RADIO LA VOZ.
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