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A VOS TE CREO

La corrupción legal

Esta semana, a través de una nota en Clarín, se conoció que Aníbal Fernández no era “La Morsa”. Ni FOPEA, ni ADEPA manifestaron preocupación alguna frente a la operación llevada a cabo por medios y periodistas afiliados a esas organizaciones y cuyo objetivo fue incidir en las elecciones del 2015. Lo cierto es que Clarín logró la evaporación de la ley de medios y se quedó con Telecom, mientras que los fondos Buitre recibieron más de lo que reclamaban apenas el macrismo ganó aquellas elecciones.

“Esto no es una cuestión que nace aquí en la Argentina, esto es una matriz comunicacional, política y judicial que se extiende en toda la región para identificar a los proyectos nacionales y populares con la corrupción. De modo tal que luego vienen los colonizadores, que te dejan sin nada, pero cuando esto terminó ya no te acordás ni de quién sos vos.

CFK | discurso frente a Comodoro Py | 13 de abril del 2016

Una semana antes de las elecciones primarias, abiertas, simultáneas y obligatorias (PASO)? de agosto del 2015, la Mentalista Carrió acusó a Aníbal Fernández –entonces Jefe de Gabinete y candidato a gobernador de la provincia de Buenos Aires– de ser “La Morsa”, apodo del autor intelectual del triple crimen de General Rodríguez; de ser socio de los hermanos Juliá, detenidos en España por narcotráfico, y de regresar al primer plano del Ejecutivo para formar parte “del operativo de la muerte de Nisman”. Retomaba en parte la denuncia que Jorge Lanata había lanzado desde su programa de Canal 13 el domingo anterior, citando testimonios de Martín Lanatta, condenado por el triple crimen –afirmaciones que luego su abogado desmintió- y de José Luis Salerno, entrevistado por periodistas del programa de Lanata en el propio living de Carrió y que luego se desdijo en la Justicia.

Un año antes de esas acusaciones, en su programa de Canal 13, Lanata entrevistó al abogado de NML Capital Ltd., uno de los Fondos Buitre favorecidos por el extravagante fallo del juez Thomas Griesa. En un momento de la entrevista, el abogado agradeció el trabajo “que hicieron ustedes”, es decir, Lanata y su equipo, pero también el fiscal Campagnoli, que citó específicamente. No asombra el agradecimiento de un abogado que por aquel entonces litigaba con éxito contra la Argentina, sino la difusión del mismo de parte de un periodista argentino. Un frenesí cipayo que sobresale del generoso estándar al que nos tiene habituados nuestro periodismo serio.

Esta semana, a través de una nota en Clarín, se conoció que el caso en el que vincularon a Fernández tiene en realidad como principal imputado a Julio César Pose, exagente de la ex SIDE, quien habría armado un operativo con la DEA norteamericana para supuestamente detener a narcotraficantes y a quién sería “La Morsa”.

Aníbal Fernández no era “La Morsa”, Máximo Kirchner y Nilda Garré no tenían cuentas en el exterior, Timerman nunca pidió que se bajen las alertas rojas de los sospechosos iraníes, la detención de Milagro Sala estuvo mal hecha, como lo reconoció el propio Ernesto Sanz, Pablo Bertuzzi, el juez que condenó a Amado Boudou fue premiado por Macri al día siguiente y ascendido a dedo sin pasar por el Senado y a Julio De Vido lo desaforaron en base a una pericia trucha cuando nada impedía investigarlo manteniendo su banca, entre muchas otras operaciones llevadas a cabo por nuestra Santísima Trinidad, conformada por los medios, los servicios y la Justicia federal, bajo la atenta mirada de la Embajada.

Ni FOPEA, ni ADEPA manifestaron preocupación alguna frente a una operación como la de “La Morsa”, llevada a cabo por medios y periodistas afiliados a esas organizaciones y cuyo objetivo fue incidir en las elecciones del 2015. Tampoco escuchamos quejas de algún alma de cristal del ámbito abogadil, de esas que suelen denunciar crisis institucionales graves ante cualquier suspiro de Alberto Fernández.

Lo relevante, en todo caso, es que Clarín logró la evaporación de la ley de medios y se quedó con Telecom, mientras que los fondos Buitre recibieron más de lo que reclamaban apenas el macrismo ganó aquellas elecciones. En eso no hay vuelta atrás y es “con la nuestra”, para retomar una letanía habitual del discurso terraplanista. La “guita” que se lleva Clarín por su posición aún más dominante y la que recibieron los Fondos Buitre es “nuestra guita.”

Si consideramos a la corrupción como “el abuso del poder para beneficio propio”, es razonable afirmar que las operaciones llevadas a cabo contra candidatos o ex funcionarios kirchneristas por periodistas, servicios, miembros del Poder Judicial e incluso diputados y ministros del anterior oficialismo entran dentro de esa definición.

La diferencia con el robo de un cenicero o el bolso de dinero que recibe un funcionario a cambio de un favor puntual es que aquella corrupción, mucho más nociva en sus resultados, parece ser completamente legal.

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