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La Tribu del Salto, una experiencia local en favor de la naturaleza

Un grupo de jóvenes se propuso recuperar el tramo de la Santiagueña que corre paralelo al Parque Berduc; De la mano de este proyecto surgieron otros, vinculados con la toma de conciencia y la educación

La exhuberancia de la naturaleza se aprecia por doquier en el Salto, el nombre con el que se conocía décadas atrás al tramo de La Santiagueña que corre paralelo al Parque Berduc. El arroyo, insultado por miles de litros de aguas servidas y productos tóxicos que son vertidos al curso a través de conexiones clandestinas, y contaminado por residuos domiciliarios, era un lugar insalubre y maloliente hasta que a principios de 2011 un grupo de jóvenes, entre ellos vecinos de la zona, se propuso recuperar el lugar.

Pusieron manos a la obra: dedicaron largas tardes, inclusive los fines de semana, a limpiar las laderas y el curso del arroyo, levantando plásticos y otro tipo de basura, reforestaron, y una vez saneado el suelo, dejaron que la naturaleza terminara el trabajo. Hoy los juncos y los árboles crecen saludablemente, y es esa vegetación la que está purificando las aguas y el aire. Esta semana, por ejemplo, desde la explanada de El Salto, era un alivio no oler los efluvios nauseabundos que eran típicos del lugar: “Es que las cañas purifican el agua”, explicaban los responsables.

Asimismo, se ha preparado una huerta orgánica, que está creciendo, se sigue clasificando basura y haciéndola circular por los canales del reciclaje, y se continúa trabajando con escuelas: jardines, primaria, secundaria y hasta alumnos de las universidades.

El objetivo es seguir trabajando para la toma de conciencia acerca del cuidado de la naturaleza y sobre la necesidad de que cada uno se involucre: hay que entrar en acción, dicen los jóvenes del Salto.

AULA VERDE. Los procesos de recuperación y las prácticas del reciclaje son objetos de investigación en el marco del proyecto Aula Verde, que se ha propuesto desde la Tribu del Salto, una organización que tiene personería jurídica desde 2011.

El trabajo y la acción en torno del cuidado del medio ambiente han sido percibidos y experimentados por decenas de chicos que están cursando la educación formal. La idea principal es que todos podemos hacer algo por mejorar el medio en el que vivimos, y es más, es nuestra responsabilidad actuar. Así, niños de jardín, de la escuela primaria, y los niveles medio y superior, han visitado el Salto para observar una experiencia local de trabajo a favor de la naturaleza, y por la reversión de lustros de desidia y desprecio por nuestros paisajes naturales.

“Queremos recuperar el amor por el arroyo: este era un lugar donde el agua corría limpia, y donde había peces y tortugas, todo un ecosistema”, indicó Juan Manuel Pauletti, que creció al lado del arroyo y ahora trabaja para librarlo de la contaminación.

Los jóvenes de la Tribu apuntan también a los hábitos de consumo, al consumo indiscriminado que genera desechos muy difíciles de tratar. “Hemos contaminado el lugar, despreciado la naturaleza que tenemos tan cerca”, agregó.

La idea es actuar, “activar” –como dice ellos- “sin esperar que alguien responda por nosotros, pasar a la acción, a ser parte, ir comprometiendo a otros”, señaló Pauletti.

Lo que se hizo fue retirar la última capa contaminada del suelo: “Sacábamos una bolsa y salía un tallito de algo: el papá de uno de los chicos contaba que este espacio antes era otro, mi viejo tomó agua de la vertiente de ahí cuando era joven”, recordó.

RECICLAR. Es importante tener en cuenta que no sólo se limpia y se junta la basura, sino que se la clasifica, de modo que los materiales reciclables circulen y no vayan a conformar otro volcadero. En El Salto se han realizado contenedores con maderas, donde se van acopiando por separado: cartones, vidrios, plásticos duros, pets (botellas de gaseosa); y soplados (que son las botellas de lavandina y otros productos). Los sachets de plástico y los tetra bricks no tienen vuelta, lo único que queda es reutilizarlos para algún tipo de creación artística.

Tiempo atrás, El Salto hizo un acuerdo para que los materiales acopiados fueran recogidos por un camión municipal y llevados a una ONG, llamada Un sueño cartonero, para que sean ellos los que comercialicen los elementos. Pero el último mes el camión no ha llegado a buscar los elementos. “Entonces los que llevan las cosas son los cartoneros de acá del barrio”, comentó.

No sólo se acopia lo que se saca del arroyo, sino que en el lugar se reciben desechos que lleva la gente, casi siempre separados y lavados. “Esto es bueno, porque en lugar de tirar al arroyo, vienen y traen la basura acá”, cerraron los jóvenes.

Cloacas clandestinas

Los jóvenes de La Tribu del Salto están reclamando formalmente desde hace meses que la comuna realice una evaluación que determine dónde están las conexiones clandestinas que vierten líquidos cloacales a la red pluvial, que luego van a parar a La Santiagueña.

Ahora, después de haber presentado notas formales al Ejecutivo comunal, han llevado el problema al Centro de Mediación de la Defensoría del Pueblo, de modo que se intente algún tipo de acercamiento entre los vecinos, Obras Sanitarias comunal, e Hidráulica de la provincia, que también está reclamando un esclarecimiento de esta situación.

CUENCA. “La gente que trabaja en Hidráulica de la provincia trazó un claro panorama de lo que es una cuenca: es una unidad de trabajo y los problemas que afectan el agua de la cuenca son sociales, afectan a la gente que vive dentro de la cuenca”, señalaron los jóvenes de La Tribu del Salto.

La cuenca del arroyo está delimitada por calles Ramírez, Carbó, San Martín y río Paraná. “Dentro de estos límites, cualquier gota de agua derramada termina en el arroyo”, precisó Juan Manuel Pauletti, miembro de la Asociación Civil. “Cualquier casa dentro de estos límites, en este momento está afectada por la contaminación de las cloacas que descargan en el arroyo”, sostuvo.

Del arroyo suelen emanar olores nauseabundos que los vecinos sospechaban se debían a las descargas de los baños con salida directamente al curso de agua. La Tribu del Salto encargó entonces estudios de laboratorio de las aguas, para constatar la existencia de materia fecal humana en el curso de agua. Los resultados dieron positivo. Con esos papeles, elevaron una nota a la Intendencia de Paraná para que ésta encare la pesquisa de las conexiones cloacales clandestinas, y exija a los responsables la correcta conexión a la colectora. Es una tarea que le corresponde al Estado. Hasta ahora, no hubo respuestas.

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Fuente: RADIO LA VOZ

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