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Pasaron cosas

Lagarde reconoció que el FMI subestimó la herencia económica del kirchnerismo y la dificultad para bajar la inflación

En un nuevo espaldarazo al gobierno de Mauricio Macri, Christine Lagarde se mostró este miércoles confiada en que la "implementación continua" del programa acordado con el Gobierno finalmente dará frutos en la Argentina y dijo estar "razonable y esperanzadamente positiva" con respecto a los avances de la economía.

Reconoció sin embargo que el escenario político abierto puede modificar el cuadro de situación, pero esto dependerá "de la decisión que tomen los argentinos". "Hay eventos políticos que tendrán lugar y que no podemos controlar", observó.

Esa fue la única mención que hizo la directora gerente del Fondo Monetario Internacional al incierto panorama electoral argentino de cara a las elecciones de octubre. Lagarde se refirió a la situación en el país durante una charla sobre el curso de la economía global en el American Enterprise Institute, un think tank conservador de Washington.

Era una situación económica increíblemente complicada que, creo, muchos jugadores, nosotros includos, subestimamos un poco cuando comenzamos a tratar, junto a las autoridades argentinas, de armar un programa para hacer frente a lo más crítico de la economía (Lagarde)

Se explayó más con respecto al curso de la economía, donde hubo errores de cálculo, según admitió. Dijo en ese sentido que los últimos datos alimentan un moderado optimismo, en particular por los equilibrios alcanzados en materia fiscal y de cuenta corriente. Pero la caída de la inflación, resaltó, "tomó más tiempo de lo anticipado".

La persistencia de la inflación, afirmó la funcionaria del Fondo, "fue el componente más sorpresivo" entre los desafíos con que se encontró el FMI en el marco del acuerdo con la Argentina. "En lugar de estabilizarse y declinar gradualmente, como anticipamos, se ha mostrado mucho más resiliente de lo que pensamos. Ahora está comenzando a caer, pero ha tomado más de lo que esperábamos".

La número uno del FMI adjudicó buena parte de las dificultades que aún enfrenta el Gobierno a la herencia recibida del kirchnerismo, que a su juicio no fue debidamente diagnosticada.

"Era una situación económica increíblemente complicada que, creo, muchos jugadores, nosotros incluidos, subestimamos un poco cuando comenzamos a tratar, junto a las autoridades argentinas, de armar un programa para hacer frente a lo más crítico de la economía, que era la posición fiscal y la posición de cuenta corriente", admitió.

La inflación, afirmó la funcionaria del Fondo, ‘fue el componente más sorpresivo’ entre los desafíos con que se encontró el FMI en el marco del acuerdo con la Argentina.

"En ambos, la situación ha mejorado significativamente, y continúa dando señales de progreso", completó Lagarde, que este sábado se verá con Nicolás Dujovne en Fukuoka, Japón, en el marco de la cumbre de ministros de finanzas y presidentes de bancos centrales del G-20.

La última vez que Lagarde se refirió a la Argentina y el proceso electoral que se avecina fue durante una entrevista con CNN en Español, una semana atrás, en la que se le preguntó si la fórmula que integra Cristina Kirchner junto a Alberto Fernández despierta inquietud en el Fondo Monetario, por las posiciones que defendió en el pasado. "La gente cambia con el paso del tiempo, dependiendo de si están haciendo campaña o están en sus cargos", respondió la número uno del FMI.

En lugar de estabilizarse y declinar gradualmente, como anticipamos, la inflación se ha mostrado mucho más resiliente de lo que pensamos. Ahora está comenzando a caer, pero ha tomado más de lo que esperábamos

Luego aclaró: "No estamos aquí para apoyar, anticipar o temer cualquier cambio político: estamos aquí para ayudar a la economía y ayudar a la gente. Esos son los principios rectores que tenemos. Si tenemos que tener en cuenta la responsabilidad política del programa porque esa es la condición para el éxito del mismo. Pero, aparte de eso, depende de la gente de cualquier país decidir su futuro".

La titular del Fondo señaló también en esa entrevista que el organismo renegoció el acuerdo inicial y aceptó "ser más flexible" con la Argentina porque es una práctica habitual en caso de necesidad. "Si hay que cambiar algún elemento, lo hacemos. La sociedad y los factores económicos, reaccionan. Aumentamos el volumen de financiamiento necesario para poder enfrentar la deuda e hicimos una política monetaria más estricta, que es el ancla del programa", dijo.

Además, negó enfáticamente que la Casa Blanca haya tenido alguna intervención en las negociaciones para otorgar al Banco Central un mayor margen de maniobra en la estabilización del tipo de cambio, una variable que puede ser crucial en plena temporada electoral porque la percepción generalizada es que un salto brusco del dólar podría hundir las chances de Macri.

Fuente: INFOBAE
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