Saltar menúes de navegación e información institucional Teclas de acceso rápido
#charladepasillo

“EL ENOJO DE LOS ILUMINADOS ANTE UN CLARO HITO DE SOBERANÍA POPULAR"

Practicón de a ratos del derecho penal y caminador de callejones sin salida.

El Procurador y sus chiques están muy enojados y se les nota, pero el pueblo cansado a la mierda los echó. Un día los legisladores se dignaron a escuchar a quienes los votaron y decidieron, sabiamente, implementar el juicio por jurados. Allí todo es transparente y sencillo. Tanto es así, que no le alcanza al abogado poligrillo con seis años de facultad, para entreverar y confundir a la gente del pueblo que conforma el jurado popular.

Aquí, en este ámbito popular, no se habla de doctrina ni mucho menos tienen cabidas las bravuconadas en otras lenguas. La gente razona y decide desde las íntimas convicciones y el sentido común, poco habitual entre los fans de la toga. No se andan con tantas palabras raras y desconocidas ni frases hechas y a veces tan barrocas que hace falta zambullirse en el diccionario de la RAE. Todo lo contrario: al pan, pan y al vino, vino. Nada de “posición de garante”, “omisión impropia”, “riesgo permitido” o “autopoiesis normativa”. Aquí lo que cuenta es que seis mujeres y seis hombres de mi pueblo, donde encontrás un albañil, una maestra, dos empleadas domésticas, un médico y una ingeniera, discuten desde las evidencias observadas y los testimonios rendidos desde el prisma más sabio e irrefutable del sentido común. Y vaya si eso es garantía!!!

Claro que sí lo es don Fulgencio: allí debieron ponerse de acuerdo los doce miembros del jurado, lo que se llama UNANIMIDAD. Así que imagínese doña Chola lo serios y robustos que son los veredictos del jurado, es decir sus conclusiones de si el pibe Mendieta que juzgaron por el homicidio de Jesús Silva es culpable o no culpable.

Además don Gaspar, no se olvide que el Señor Juez o la Señora Jueza, que son técnicos del derecho, académicos porque fueron a la facultad a aprender leyes (no sentido común ni vivencias existenciales o capacidad de observación), le dan instrucciones generales a mis vecinos y les dice con sencillez de ocasión: señores jurados, este muchacho que están juzgando puede haber cometido homicidio simple, es decir mató porque mató, o agravado, porque lo mató al pobre Jesús Silva por la espalda, de sorpresa y sin que el finado haya podido defenderse.

Después de que la Chona González (ama de casa); el Nito Pesoa (despensa y despacho de bebidas); Pilar Giménez (empleada de la farmacia); el Dr. Maximiliano Arteaga (médico); Marcela Barbano (actriz); el filósofo Daniel Garcia (profesor posgraduado en Friburgo); Rosario Ramírez, la contadora; Tito Costa, el verdulero; Sofia , la psicóloga; Sergio, el Albañil; Claudia Neme Abdala (profesora de educación física) y don Tomás Benítez (gerente jubilado del Banco Nación) se pasaron horas y horas discutiendo a puertas cerradas, llegaron a la conclusión unánime de culpabilidad del acusado por homicidio agravado por alevosía. Como que otro jurado popular de mi ciudad, en un caso parecido, arribó por unanimidad al veredicto de no culpabilidad para uno de los imputados y de culpabilidad para el otro acusado, todos ellos, íntimamente convencidos, arribaron a la misma e idéntica conclusión, porque todas las evidencias dieron ese respaldo a su veredicto.

Allí no hubo ningún altisonante despliegue de erudición jurídica ni alemanazgos, muchas veces muy mal fonetizados, de ningún jurado, ni nadie de ellos pensó peor o ilógicamente o desde una visión patriarcal o misógina por no saber que es, por caso, asequibilidad normativa, designio Criminal o posición de garante.

Además queridos chichipios (como dijera el monumental Tato Bores) estos jurados fueron recontra bien y severamente elegidos en la audiencia previa de selección de jurados (voir dire, como dice Françoise, mi respetado vecino de toda la vida), donde fiscales, querellantes y defensores, se sacaron chispas para rajar del jurado a aquellos que no le dieran garantías de imparcialidad, con o sin causa.

Qué bueno che, por fin el pueblo juzgando a sus pares, como nos mandan las Constituciones Nacional y Provincial. A veces los sueños se cumplen, aunque tardíamente. Alguna vez, escuchando a la sabia Dra. Alicia Moreau de Justo, haciendo referencia a los que critican las cuestiones populares desde el púlpito de una autoatruibuida racionalidad y conocimientos especiales, dijo así: en el desfile de la vida, algunos, muy pocos, marcharan con paso cambiado y a contrapelo de las mayorías. Lejos de matarlos o expulsarlos, entiéndelos, quizás en su derrotero estén escuchando otros tambores. Qué enseñanza la de doña Alicia, no. Bueno, así es esta historia. Hoy tenemos el más acusatorio, transparente y participativo de los sistemas de juzgamiento.

Al revés del Procurador y sus consorcistas funcionales, muchos de nosotros aspiramos que la ley 10.746 de jurados populares, sea el comienzo del juradismo en Entre Ríos y que en no mucho tiempo más, se haga extensivo a otros tantos delitos (corrupción administrativa, violencia deportiva, ambientales, etc.) y a otras materias, como civil, comercial, laboral, entre otras.

Mal que les pese a muchos, como dicen doña Carla Cusimano y la apasionada Nadia Burgos, el juicio por Jurados que responde estrictamente a nuestro diseño constitucional (nacional y local) e institucional, llegó para quedarse y así será mal que les pese a algunes que otres cagatintas que se creen el ombligo del mundo, legatarios de los saberes universales y que en esa inercia e ímpetu de iluminados, más de una vez a la semana se suben a la palmera de la plaza del pueblo para ver cómo funciona el mundo sin ellos. Juradistas del mundo, UNIOS y hasta la victoria siempre!!!!

Fuente: RADIO LA VOZ 901
#charladepasillo

Teclas de acceso