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EL ENTRERRIANO QUE ACOMPAÑA AL PADRE PEPE DI PAOLA

“Es urgente combatir la plaga del desempleo”, afirmó el padre Andrés Benítez

El sacerdote Andrés David Benítez está ejerciendo su ministerio sacerdotal en el Obispado de San Martín. El sacerdote solicitó permiso al arzobispo Juan Alberto Puiggari para hacer una experiencia pastoral acompañado por el padre José María ‘Pepe’ Di Paola, referente de los curas villeros, fundador de los Hogares de Cristo en Argentina y amigo del papa Francisco.

Luego de la misa en el Santuario de San Cayetano en el Día del Trabajador – de la que el padre Benítez participó – la pastoral villera emitió un documento en el que mostró su preocupación por la falta de trabajo. “Hace poco que estoy haciendo una experiencia con el padre Pepe en José León Suárez, en la Villa La Cárcova, conociendo también el trabajo que ellos hacen y, como cura en las villas, vimos la necesidad de compartir ese documento con la preocupación de la urgencia de combatir el desempleo”, indicó el sacerdote a RADIO LA VOZ.

“Esta crisis que estamos sufriendo todos, afecta a nuestra gente por la fuente de trabajo que tienen son las changas, obviamente, a ellos les pega más de cerca y más fuerte. Lo vemos todos los días, tenemos la parroquia que atiende a nueve capillas y, la mayoría, tiene comedores donde tenemos hasta tres turnos de comida para los chicos, la gente, los adultos y uno puede palpar eso cara a cara”, destacó el padre Andrés Benítez.

“Uno ve muchos padres, muchas familias que se quedan sin almorzar para que sus gurises puedan comer algo”, dijo a RADIO LA VOZ.

“Quienes gobiernan la Argentina actualmente y los que van a venir, a ver como piensan generar empleo, es conveniente que lo empiecen a decir, para vislumbrar un futuro para todos, propuestas para la economía del pueblo, eso es lo que expresamos en el documento”, expresó el cura oriundo de Rosario del Tala.

“Nuestra gente, a pesar de no tener mucho o casi nada, siguen siendo muy generosos y solidarios entre ellos, uno comparte la vida con ellos y, gracias a Dios, comparte todo lo que pueden lograr y para nosotros es una alegría verlo. Los que menos tiene, son los que más dan”, añadió Benítez.

En las villas, “la gente es muy creyente, tenemos gente de distintos países o distintas partes del país, la fe está y, muchas veces, es lo que le da fuerzas para seguir peleando cuando cada vez parece que se complica más. Ahí estamos nosotros para acompañarlos también y de tratar, junto, de hacer un camino de esperanza, que es lo que más cuesta”, describió a RADIO LA VOZ.

“Nuestra gente necesita, en lo urgente pero también a largo plazo, que le digan como generamos empleo, como combatimos esta falta de empleo que pega en el centro de la dignidad de la persona”, concluyó.

El documento

ES URGENTE COMBATIR EL DESEMPLEO

Jesucristo dedicó la mayor parte de los años de su vida terrena al trabajo manual junto al banco del carpintero. Así anunció el “Evangelio del trabajo”, que habla de la dignidad de cada trabajadora, de cada trabajador. El trabajo humano es una clave, quizá la clave esencial, de toda la cuestión social, por eso hay que combatir la plaga del desempleo.

Los curas y las religiosas que vivimos y trabajamos en las villas de la zona metropolitana sentimos la necesidad de hacernos eco de lo que vive la gente de nuestros barrios.

Sabiendo la situación de pobreza estructural desde hace varias décadas, no podemos dejar de percibir muchas señales de pronunciamiento de la crisis de nuestros vecinos y vecinas.

Esto se traduce en un marcado aumento de desempleo y precarización laboral, una fuerte falta de ingresos y un desánimo social. La persona que no trabaja está herida en su dignidad, siente que está de sobra, que está descartada.

La crisis que pega en la clase media impacta considerablemente en los sectores más humildes. Así, han bajado mucho las changas. Muchos pobres viven de trabajos que hacen en hogares de clase media: refacciones, pintura, albañilería, plomería, servicio doméstico. En esto ahorran y disminuyen la oferta laboral las familias afectadas por esta crisis. Todo esto hace que decaiga el desarrollo de la economía popular y el cooperativismo.

A causa de esto, surgen problemas comunitarios en el seno de las familias, en la convivencia barrial y en el andar de los jóvenes.

Nuestras hermanas y hermanos no vislumbran un panorama alentador hacia el futuro, lo cual lleva a la desesperanza y a la desesperación. Las organizaciones sociales ayudan a contener a los que quedan afuera del sistema. Se gana así en seguridad y en inclusión.

Nuestro pueblo humilde sabe de sufrimientos y tiene experiencia de sacrificios. Estos barrios obreros tienen menos dosis de individualismo comparado con otros sectores sociales. Somos testigos de experiencias de salvación comunitaria, donde rompiendo las barreras del egoísmo la comunidad se hace cargo del sufrimiento del hermano. Se da así una solidaridad natural que lleva a encarar juntos el esfuerzo por salir adelante. Al compartir los dolores, se los asume mejor. Así se vive aquí esta crisis.

Nosotros sabemos también de la buena voluntad de varios funcionarios y personas influyentes. Pero estamos convencidos de que hay que dar pasos contundentes para mejorar la vida de los sectores más postergados de la sociedad. Es urgente resolver el tema del desempleo.

Los planes sociales son necesarios en momentos como este, pero no tenemos duda de que lo fundamental es recuperar un empleo digno para las familias más desfavorecidas.

La dignidad del trabajo resucita a personas y a familias caídas en nuestra sociedad.

Cuando hay más trabajo, se produce un círculo virtuoso. Se puede llevar el pan a la mesa y la familia reunida vive con más dignidad. La falta de trabajo provoca lo contrario. El signo de la inclusión es la oportunidad laboral.

Pensamos que familias que vienen de generaciones de exclusión se cruzan hoy con gente que viene de generaciones de prejuicios. Se agranda así la brecha entre ricos y pobres.

Sólo la cultura del encuentro es el camino en el que los más favorecidos deben ser sensibles con los que menos tienen, combatiendo así la exclusión en la que viven muchos de nuestros vecinos.

Resulta doloroso ver que mientras unos se dedican a la especulación financiera, muchos pierden el trabajo.

Es conveniente que quienes gobiernan la Argentina actualmente o en el futuro expliquen cómo piensan generar empleo. También sería muy bueno plantear propuestas para la economía popular, en la cual se mueven muchos de los vecinos y vecinas de nuestros barrios.

En este día especial, ponemos en manos de Dios a nuestro pueblo que necesita trabajo genuino. Lo pedimos por medio de la Virgen de Luján, de San José Obrero y de San Cayetano.

1 de mayo de 2019.

Curas de las Villas.

Fuente: RADIO LA VOZ
EL ENTRERRIANO QUE ACOMPAÑA AL PADRE PEPE DI PAOLA DOCUMENTO DE LOS CURAS VILLEROS

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