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#CHARLASDEPASILLO

LOS PERROS DE ESTA COLUMNA NO SE AMORDAZAN

En una remake de lo peor de la dictadura y de los años de plomo en la Argentina, algunos feligreses de los “secretos de estado” y del “eso no se habla”, andan sondeando la posibilidad de conseguir -con urgencia propia de los desesperados- una suerte de “tapabocas legal” o “mordaza judicial” para esta columna que, mal que les pese a “los Alemanes” y allegados, cada dia suma más lectores de aquí, allá y acullá. De la misma manera que la “pelota no se mancha”, las ideas y las libres opiniones no se callan. Con excelsa razón y encomiable prudencia, alguien dijo por ahí que no hay peor autócrata y tirano que el que pretende callarte. Esta es una peligrosa práctica de poder y prepotencia, pero también de indisimulable debilidad y orfandad de argumentos. “Quieren humillar -y acallar- a quienes piensan distinto” -disparó visiblemente ofuscado Perro Zarco-, y enseguida su contertulio Perro Marrón (algo resfriado), en sentido reflexivo y con la mansedumbre propia de los sabios, complementó en alta voz su comentario con aquella magistral frase atribuida a Sarmiento: “Barbaros, las ideas no se matan”.

Un poligrillo de calle Santa Fe ataviado con un traje moderno y paso cansino, que llevaba desde su despacho de alguacil auxiliar hasta un juzgado de enfrente un legajo con informes bancarios interminables, alcanzó a escuchar el final de la charla canina. Y se quedó atónito y confundido, casi con una duda insuperable retumbándole en sus oídos, que le malogró el ültimo día hábil anterior a la merecida feria judicial: qué parte de ese diálogo habrá despertado tanta duda y preocupación en el joven Alguacil Auxiliar. Por la tarde, con atuendo informal y más distendido, se lo vio caminando juntos al Alguacil Auxiliar y la Lugarteniente, dirigiéndose ambos a una clase de Alemán en un reconocido instituto de la ciudad. Por la noche, cuando el reloj marcaba las 21, “Grillito” (aterido de frío) divisa de casualidad a un grupo de alguaciles entrando a la sala de Cine emplazada en calle A. Pazos, frente a una hermosa plaza. Ese día se exhibía el thriller policial: “Nunca fui socia de P.O”, dirigida por Inocencio Justiniano, protagonizada por Ercilia Goyena y Pietro Pomarolla. Con música de Rosaura Rainero y Roque Garciandia. (Nominada para los premios “Contrato de Oro” y “Globo de Cristal”).

Nos cuenta “Ojo de vidrio”, que se los escuchó a la salida de la sala de cine, despedirse en lengua germana, acaso haciendo gala del dominio de otro idioma y para evitar que los presentes en el lugar, que eran muchos - a pesar de la emergencia sanitaria-se enteraran de los términos de su charla. A pesar de que pretendieron encriptar sus diálogos, todo fue en vano. No se percataron de un detalle, no menor: que a pocos metro de distancia se encontra don Otto, el viejo boletero, quien le tradujera a “Ojo de vidrio”, su querido amigo de andanzas, algunas frases sueltas que alcanzó a captar gracias a sus agudos oídos: “zum Schweigen bringen (calla la boca), furdialogue (diálogos de pasillo) y al Final, mientras se separaban, una mujer del grupo, quizás superior de todos ellos (todas ellas), les decía de modo sentencial: “ich bin kein Geschäftspartner von OP (no soy socia comercial de OP!!!).

Continuará...con o sin bozal legal

Fuente: RADIO LA VOZ.
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