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Mercados: se teme una debacle mundial

Miles de millones de dólares se esfumaron en el segundo día de caída de los mercados internacionales por temor a una crisis crediticia global a partir de la crisis del negocio inmobiliario norteamericano

El selectivo Dow Jones de Nueva York cayó 60,89 puntos, un 0,5%, a 13.209,79. Y el FTSE 100 de la Bolsa de Londres tuvo su peor día en cuatro años y bajó un 3,7%. Mientras el Cac-40 francés y el Dax de Frankfurt descendieron un 3,1% y 1,4% respectivamente.

Asia también se vio afectada, con una caída del índice Nikkei de Japón de 406,5 puntos (2,4%) a 16.764,1.

El día anterior el FTSE cayó cerca de un 2% y el Dow Jones de Nueva York terminó un 2,8% más bajo.

“Los participantes del mercado no saben si comprar influenciados por rumores o vender, o ambos, o no hacer nada, dependiendo de cómo sopla el viento”, afirmó el banco de inversiones State Street Global Markets. “La atmósfera es febril”, añadió.

Los analistas afirman que la crisis hará más difícil que los bancos, las empresas y los consumidores consigan créditos y efectivo.

Existe el temor de que si esta crisis persiste podría desencadenar una recesión mundial.

Default

Los mercados mundiales están preocupados debido a que los acreedores estadounidenses padecen el default de los préstamos de alto riesgo, provocado por el alza de tipos de interés, y se teme que las repercusiones financieras de la crisis atraviesen el océano.

Debido a ello, los bancos han comenzado a cobrar mucho más por el dinero que se prestan entre ellos, indicando que están dispuestos a limitar su riesgo.

En un intento de atajar la crisis, los bancos centrales de varios países han intervenido para prestar dinero a bancos que podrían estar en peligro.

El Banco Central Europeo (BCE) inyectó ayer 84.200 millones de dólares en el mercado monetario, después de que el día interior volcara unos 120.000 millones, su mayor intervención desde los ataques del 11 de setiembre de 2001.

Por su parte, el Banco Central de Japón inyectó poco antes 8.500 millones en los mercados para aumentar la liquidez mientras que el Banco de Reservas de Australia también intervino cuando la bolsa de valores cayó en un porcentaje similar al japonés en el inicio de las transacciones.

El dinero se puso a disposición en forma de créditos a los bancos comerciales, luego de que el francés BNP Paribas suspendiera inversiones por 2.700 millones de dólares por temores a las consecuencias de los problemas en el sector estadounidense de las hipotecas “subprime”.

Pero la crisis sigue agravándose, aún a pesar de que el presidente de EE.UU., George W. Bush, insistiera recientemente en que los cimientos de la economía estadounidense permanecen sólidos.

Según recordó el mandatario, la tasa de empleo es alta, los salarios crecen y la inflación sigue baja.

EE.UU. el origen de la crisis

La morosidad en las hipotecas de alto riesgo –giradas a los consumidores con un pobre historial crediticio– aumentaron marcadamente en Estados Unidos en los últimos meses y causaron temores por las repercusiones que pudieran tener en los mercados mundiales. Hasta hace unas semanas, la mayor parte de los bancos y empresas afectadas se encontraban en Estados Unidos. Pero el problema se expande lentamente hacia otras latitudes, ya que bancos de todo el mundo participan en el negocio inmobiliario norteamericano de alto riesgo.

Los efectos en Latinoamérica

Los problemas de los mercados internacionales ya están teniendo un impacto sobre las bolsas de América Latina. Y si no se solucionan pronto, podrían empezar a tener efecto en los bolsillos de los ciudadanos.

Una caída prolongada en las bolsas de Europa y Estados Unidos afectaría el estado financiero de las grandes empresas latinoamericanas. Los fondos de ahorro y pensiones a los que están afiliados millones de ciudadanos de los países desarrollados invierten fuertemente en la bolsa. La caída de los mercados bursátiles representa el empobrecimiento en mayor o menor medida de millones de estas personas. Si empresas y ciudadanos ganan menos, también gastarán menos, y caería la demanda por productos importados de América Latina.

Teniendo en cuenta que Estados Unidos es el principal socio comercial de casi todos los países latinoamericanos, un estornudo de la economía allá muchas veces resulta en un resfriado en las economías vecinas.

Argentina no escapa

La Bolsa no pudo escapar al derrumbe global y volvió a sufrir una nueva y fuerte caída que fue atemperada en la última parte de la rueda, cuando actuaron los bancos centrales. Las acciones líderes que encierra el índice Merval bajaron 1,65% y producto del contexto de incertidumbre que se vivió en todos los mercados, terminaron de dilapidar toda la ganancia del año para pasar a perder 1,78%. La ola de ventas que se activó cuando el BNP Paribas decidió congelar las cuentas de tres fondos de inversión, dejó al índice Merval en 2.053,13 puntos con una caída del 4,43% a lo largo de la semana. (Diario Uno)

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Fuente: ESTADOS UNIDOS, 11 AGO LAVOZ901.COM.AR

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