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NARCOTRÁFICO

Operativo Flor de Acero: condenan a un ex espía por transportar cocaína

En 31 de diciembre de 2003, pocas horas antes de Año Nuevo, Gendarmería Nacional detuvo a tres hombres a metros del cruce de Austria y Figueroa Alcorta, en pleno barrio de Recoleta. Les secuestraron 51 paquetes conteniendo 44,2 kilos de cocaína que días antes habían transportado desde Salta en un viejo Ford Escort.

El operativo se bautizó como "Flor de Acero" por la enorme escultura ubicada a metros de donde fueron las detenciones. Y este jueves al mediodía -casi 17 años después- el caso derivó en un fallo histórico, por motivos que no estaban en los planes de nadie.

Por mayoría -es decir, dos contra uno- los jueces del Tribunal Oral Federal en lo Criminal N° 1 de Capital condenaron a 4 años al ex agente orgánico de la SIDE Julio Cesar Pose (67) por instigar y participar del transporte de la droga.

Durante el juicio oral a cargo de los camaristas Ricardo Basílico, José Michilini y Adrian Grünberg, se demostró que fue Pose quien llevó a los narcos (con la droga encima) hasta el lugar donde fueron capturados por Gendarmería.

Allí -según él mismo admitió en su indagatoria- los abandonó sin que nadie lo detuviera. De acuerdo a su propio relato, caminó unos metros y se subió a un auto de la Embajada de Estados Unidos, que lo estaba esperando.

En las audiencias de juicio también se confirmó que hizo todo eso (sin que su nombre figurara como agente encubierto o figura similar) para cobrar una recompensa de la DEA, la agencia antidrogas norteamericana que en el expediente incluso lo blanqueó oficialmente como "informante". Un testigo aportado por su defensa habló de 22 mil dólares de recompensa.

La pena de 4 años como partícipe necesario de transporte de estupefacientes fue casi la misma que había pedido su alegato el fiscal Marcelo Colombo. Éste, al hablar ante los jueces, argumentó que Pose actuó por su propia cuenta sin contralor de ningún juez. Su rol fue clarificado en su momento por Abraham "René", Tenenbaum, quien declaró en la causa a título de chofer del agente de la DEA Arthur Staples.

Tenenbaum -dueño de un pasado de gloria en Titanes en el Ring como "El Campeón Israelí" -declaró ante el juez de la causa, Claudio Bonadio (fallecido este año): "El 31 de diciembre de 2003, alrededor de las 12.30, trasladé al agente Staples en el BMW hasta las inmediaciones de la confitería Rond Point (Figueroa Alcorta y Tagle). Aproximadamente a los 30 minutos apareció Julio César Pose, se subió al auto y fuimos todos para la Embajada de los Estados Unidos"

"Pose se creía impune. Sabía que actuaba en el marco de la ilegalidad. Sabía que actuaba amparado por un organismo internacional que tiene mucho predicamento en la Justicia", resaltó Colombo en su alegato.

Este jueves, al momento de sus últimas palabras previo al veredicto, Pose se declaró inocente y sostuvo que siempre actuó de buena fe, creyendo que los jueces estaban al tanto de su intervención.

Una causa compleja

El propio y accidentado trámite de la causa muestra lo complejo de investigar los reales orígenes de algunos procedimientos antidrogas.

En "Flor de Acero" dos de los tres narcos detenidos con la droga fueron condenados en 2006 a penas de 5 años y seis meses de prisión por "tenencia de estupefacientes con fines de comercialización". Por entonces, el Tribunal dio cuenta de las irregularidades y mandó investigar lo que realmente había ocurrido.

Pero para ir más allá la Justicia demoró casi dos décadas. A juicio oral llegaron Pose y el ex carapintada y tambien ex espía Ramón Ceferino Mendoza. Pero para este último Colombo pidió la absolución en su alegato.

Tanto Pose como Mendoza habían trabajado para la Dirección de Contraterrorismo y Contra proliferaciones de la SIDE, de donde fueron desafectados a principios de 2002.

De hecho fue Mendoza el que terminó descubriendo el trasfondo del operativo. Pose le había prometido dinero y volver a trabajar en la SIDE. Como no cumplió, Mendoza comenzó a mandar faxes reclamando lo suyo a la embajada de Estados Unidos y a la Secretaría de Inteligencia. Eso hizo explotar todo el armado.

El transporte de la droga había comenzado a gestarse tiempo antes cuando Pose viajó a Salta para contactarse con los narcos usando dinero de una caja chica de la DEA que manejaba la Gendarmería en la zona del NOA. Esto fue contado con lujo de detalles en el juicio por el gendarme encargado de esa caja chica.

La comunicación oficial del transporte recién la hizo la DEA el 29 de diciembre de 2003 cuando la droga ya había llegado a Buenos Aires. El agente Staples le mandó una nota oficial a Gendarmería que judicializó la información en el juzgado de Claudio Bonadío justo el último día que éste estaba de turno.

Así comenzó el caso oficialmente. Pero el nombre de Pose no fue incluido en ningún lado.

Lo que logró demostrar el fiscal Colombo fue que Pose no fue un agente infiltrado ni agente encubierto, sino que actuó en coordinación con la DEA pero sin conocimiento de las autoridades argentinas.

Al menos dos de los tres jueces (Basílico y Michilini)- le dieron la razón al fiscal en un fallo histórico por una razón básica: nunca antes como en esta causa quedó tan claro la discrecionalidad con la que -al menos en una época- actuó la DEA en la Argentina.

A todo esto Pose -quien llegó libre al juicio y de momento seguirá así- admitió todo y se presentó como un aliado de la lucha antinarco. Lo que no logró fue demostrar que la Justicia ni la SIDE supieran que estaba transportando 44 kilos de cocaína rumbo a una trampa.

Fuente: Diario Clarín
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