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POLÍTICA

Orlando Engelmann, el lobo estepario

A los 73 años, murió hoy en Federación, víctima de un tumor cerebral, Orlando Victor Engelmann, dirigente del Partido Justicialista de esa localidad y uno de los hacedores de la reforma de la Constitución. . Su accionar marcó una impronta en el análisis de la teoría política y fue un aporte indispensable para comprender porqué Entre Ríos necesitaba reformar su Carta Magna.

Engelmann fue un lobo estepario, según la definición de Herman Hesse, que transitó la naturaleza doble del héroe, entre humana y de lobo. Defensor inclaudicable de los valores de la democracia, fue uno de los primeros politicos en advertir sobre los efectos del autoritarismo y las fragilidades que condicionaban la consolidación de los regímenes democráticos en Argentina y Entre Ríos.

Propulsor de la reforma Constitucional, Engelmann aseveraba que la deuda que tenían los legisladores con la sociedad entrerriana era la reforma de la Constitución. Señalaba que, por mezquindad o dificultades políticas, los partidos de la oposición no habían querido concretarla. Consideraba además, que los diputados que transitaban la Legislatura desde hacía varios años, entendían que la gran deuda pendiente con la sociedad era la modificación de la Carta Magna provincial. Y militaba fervientemente para que ocurriera. Decía: "En algún momento habrá que hacerla; este año, el próximo o los siguientes. No es posible seguir trajinando el escenario político de la provincia con una Constitución prevista para la década del '30. Todo es posible si se la modifica: la reforma política, el tema del género, la autonomía municipal, los temas del medio ambiente y el Consejo de la Magistratura".

Fue un precursor sobre el tema. Quiso ser convencional constituyente, pero su gran pena fue que no se lo permitieron.

Oriundo de Federación, sabía que lo que podía salvar a su pueblo después del éxodo de Santo Grande, eran las termas. Insistió fervientemente ante quien entonces era gobernador, Mario Moine, hasta que logró que se realizara la perforación. Cuando salió el primer chorro de agua de la perforación, exultaba alegría. "Es el futuro del crecimiento de Federación", repetía. Y no se equivocó.

Pero así como se ocupó de las termas, también trabajó por la realización de la Autovía General Artigas, entonces llamada "la ruta de la muerte". Decía que la obra potenciaría el desarrollo de la costa del río Uruguay y destacaba que, que para su realización, se contemplarían todas las cuestiones inherentes al impacto ambiental. Trabajó para que se realizaran audiencias públicas, y consultas a municipios y juntas de Gobierno, para que estuviera ubicada donde correspondiera y sirviera para mejorar, y no para dejar en situación adversa a sectores de la sociedad.

En 2006, Engelmann dijo a AIM que ese año era diferente de los anteriores en muchos aspectos . En la Cámara Baja, que presidía, se habían aprobado proyectos importantes, a pesar de la división de bloques que se produjo en los últimos meses de ese año, producto de la interna.

Si bien la interna partidaria dificultó el trabajo legislativo, no lo impidió. A pesar de la fragmentación de los bloques, se debatieron y aprobaron temas importantes, tales como la prórroga por 180 días de los remates de viviendas únicas familiares, la ley provincial de educación, el sistema portuario provincial, la creación de 3.056 cargos en la administración pública y el Régimen Jurídico Básico, un antiguo reclamo de los trabajadores estatales.

Engelmann también trabajó ese año para los cambios de la ley 9.622, que dispuso la reducción de las alícuotas del impuesto a los ingresos brutos. Opinaba que la rebaja de impuestos era muy importante para los sectores de la economía y la producción, porque significaba una disminución significativa de ingresos brutos y de los aportes patronales a la Ley 4.035.

Reconocido en el campo político, fue uno de los dirigentes entrerrianos más destacados por su gran capacidad creativa y su profunda sensibilidad por los problemas sociales, que lo convirtieron en un humanista en acción, en su afán por contribuir a mejorar el sistema de vida de los entrerrianos.

Un político de raza, fiel y sincero

Sencillo, y afable, el "Gringo", como le decían sus pares, recibía a todos en la Presidencia de la Cámara de Diputados. Solía decir, al referirse a la Ley de Salud Reproductiva y Educación Sexual, que él solo hablaba "de las cosas del César (el Gobierno)", y que a las cosas de Dios "hay que dejárselas a la Iglesia". "El Cesar es el Gobierno, que tiene responsabilidades frente a la sociedad y frente al futuro".

No le escapó a ningún tema, y fue protagonista de las cuestiones más importantes de la vida política de Entre Ríos, durante su mandato al frente de la Presidencia de la Honorable Cámara de Diputados de Entre Ríos.

Cuando sintió que ya no había espacio para él en la política, no porque quisiera sino porque se lo impusieron, se retiró como un líder y dedicó sus esfuerzos a la silvicultura, que amaba. Se fue, pero su recuerdo seguirá vivo en todos aquellos que lo conocieron bien. Y que hoy le dicen: "Hasta pronto, Gringo".

Sus presidencias

Engelmann fue presidente de la Cámara Baja en los periodos 1987-1991, 1991-1995, y 2003-2007. Además, fue diputado por el Partido Justicialista (PJ) entre 1999 y 2003, cuando Sergio Montiel fue gobernador de Entre Ríos.

Fuente: AIM DIGITAL
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