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FEMICIDIO

Otra vez el Estado no protegió a una víctima

En la mañana de hoy, le informarán a Máximo Delgao que pasará el resto de su vida en prisión. Es otro femicida más condenado en la provincia a la máxima pena. La víctima, Viviana Barreto, fue asesinada el 9 de febrero de 2020 en Villaguay, delante de sus cinco hijos. Una semana atrás, 12 ciudadanos de la localidad del centro entrerriano que conformaron el jurado popular lo declaró culpable. Es el tercer femicida en la provincia condenado por esta modalidad de juzgamiento. Lo que reveló el juicio fue, no sólo el horror de lo sucedido en la vivienda de la zona semi rural, sino también que se trata de otro femicidio en el cual el Estado falló en el control de las medidas de protección a una mujer que había denunciado a su agresor.

El abogado querellante Florencio Montiel, que representó a la familia de Viviana Barreto, dijo respecto a lo que fue el primer juicio por jurados en la historia de Villaguay: “La autoría estaba fuera de discusión, más allá que la defensa quiso plantear una teoría un poco rara e inexplicable, desde un principio no quedaba ninguna duda de que el autor del femicidio, prácticamente en flagrancia, fue Máximo Delgao, ya que este trágico hecho fue realizado delante de la hija mayor de la señora Barreto y de sus cuatro chicos menores, además del hermano del asesino”.

Pero no sólo los niños fueron testigos, sino también hubo persona que observaron los instantes posteriores al hecho: “Luego de asestar las puñaladas a quien fuera su mujer, Delgao hizo nos metros, fue a la casa de unos vecinos que lo conocían y él mismo les dijo que él había matado a su mujer porque lo ‘tenía podrido, y los chicos también lo tenían podrido. Lo que siempre se quiso recalcar de parte de la Fiscalía y de la familia como querellante fue poder conseguir los agravantes, que fue lo que se consiguió luego del juicio, que era agravar doblemente el homicidio, en principio porque existía una relación de pareja y por supuesto lo más importante era probar que fue realizado en un contexto de violencia de género”, dijo Montiel.

Consultado acerca de si, por ese referido contexto, hubo denuncias previas, el querellante indicó: “Delgao, con una expareja, en un par de oportunidades había demostrado que era una persona agresiva, y había sido denunciado. En un principio, cuando comenzó la relación con la señora Barreto, pasó un tiempo, a lo primero se muestra como una persona tranquila, durante un tiempo, hasta que en un momento empezó a ejercer violencia para con su mujer, y él mismo hizo una denuncia por violencia familiar pero con el solo objetivo de poder sacar de la casa a la mujer y a los hijos. Y por supuesto, cuando pasan esas denuncias, en eso se ha avanzado bastante con respecto a qué se hace en un principio, hay un equipo técnico interdisciplinario, con psiquiatra, psicólogo, otros especialistas”.

“En ese caso -continuó Montiel-, lo primero que hicieron ante la primera denuncia fue darse cuenta que la violencia no era de la señora Barreto sino del señor Delgao, y por eso le impusieron una exclusión del hogar a Delgao y por supuesto una prohibición de acercamiento. Lamentablemente, un tiempo después Delgao siguió molestando y ahí sí fue la señora Barreto quien le hizo una denuncia, atento que Delgao había tenido unas conductas amenazantes para con ella, inclusive le había robado uno de los animales que ella criaba en su casa, y eso provocó que se haga otra denuncia, otra medida de restricción. Y después, con el desenlace que tuvimos evidentemente esas medidas no fueron bien tratadas, bien atendidas, y lamentablemente tuvimos como consecuencia el fallecimiento de Barreto”.

En este sentido, para el abogado quedó claro que hubo errores de parte del sistema judicial y policial que no estuvo, otra vez, a la altura de las circunstancias: “Lo que se demostró en el juicio fue que faltó control. En definitiva, la señora Barreto sufrió no sólo violencia de género con Delgao sino también por parte del Estado, porque imagínese que una persona que ya tenía dos medidas de restricción y no se la pudo proteger. Cuando una mujer en estado de vulnerabilidad como estaba Barreto, tendría que haber un botón antipánico, un control periódico por parte de las autoridades policiales locales, que no lo tuvo. Inclusive eso quedó demostrado también, con el testimonio de un funcionario policial, que estaba encargado de la parte judicial de violencia familiar, de la comisaría Primera que se encuentra a 200 metros de donde pasaron los hechos, y esta persona nunca estuvo anoticiada que la señora Barreto debía estar protegida, y en ese caso lo que se exige es que se hagan rondas periódicas en los lugares donde se desenvuelve esta persona. Ella estaba sola y además con cuatro chicos menores”.

Cabe recordar que el femicidio de Viviana ocurrió menos de un mes antes del crimen de Fátima Acevedo, que significó un emblema de la desprotección de parte del Estado a las víctimas de violencia de género. Aunque el caso de la mujer de Villaguay no tuvo el impacto social que ocurrió con el asesinato de la joven de Paraná.

Luego del veredicto del vierne pasado, hoy a la mañana se realizará la audiencia ante el juez Mariano Martínez, en Concepción del Uruguay, donde se discutirá la pena a imponerle a Delgao. Por el delito por el cual fue condenado, no hay otra chance que la sanción máxima del Código Penal. Por esto, se expondrán las solicitudes de prisión perpetua por parte de la fiscal Nadia Benedeti y el querellante Florencio Montiel, mientras que se aguarad conocer qué planteo realizarían los defensores María Laura Barbar y Roberto Van Opstal.

Fuente: DIARIO UNO ENTRE RIOS
FEMICIDIO

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