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Cuando se pierde la batalla contra el coronavirus

Pancho Calderón: “el Coronavirus le está ganando por goleada a la indolencia y a la falta de empatía”

El periodista Francisco "Pancho" Calderón dialogó con Radio La Voz 90.1, dando detalles acerca del proceso de enfermedad y posterior muerte por Covid-19 de su hermano Pedro Nicolás, quien se desempeñaba como abogado de la Subsecretaría de Derechos Humanos de la provincia. Exhortó a una fuerte toma de consciencia respecto a los efectos devastadores de la pandemia.

“Uno entiende las necesidades, la angustia de trabajadores independientes, de profesionales, de empresarios, comerciantes, en fin…, de todo aquel que trabaja y ve con lógica preocupación la situación económica-financiera propia como de la provincia y del país. No les llamo a ellos ‘anti-cuarentena’. Me pongo en sus lugares y los comprendo. Ahora; hay mucha gente que no quiere dejar de cumplir sus rutinas cotidianas vinculadas a relaciones o bienestar psicofísico. Y ni hablar de cierto sector de la juventud o adolescentes que directamente desafían al Coronavirus. Hay una inconsciencia llamativa y preocupante”, reflexionó el director de Cuestión Entrerriana.

“No hay empatía. Hay irresponsabilidad e insensibilidad. Pero creo que también el Gobierno, Nación, Provincia y municipio no transmiten un mensaje claro, rotundo, categórico respecto al peligro del Covid. Hay una manera de comunicar con la que no concuerdo. Cifras y términos que Doña Rosa, Don José no entienden. O mejor dicho… No hay un esclarecimiento de cuántos muestreos se hacen por día, y cuántos resultados se reportan por día. Para ser más contundente… Los números no me cierran; como si tras los hisopados no se entrecrucen los datos de manera eficiente en lo diario”, opinó sin vueltas, fiel a su estilo.

“Mi hermano se realizó un estudio coronario en una clínica céntrica y días después se internó en el Hospital San Martín con un cuadro de neumonía. Allí se lo hisopó y dio positivo de Covid-19. Al complejizarse su estado pasó a la UTI del Hospital de La Baxada ‘Doctora Teresa Ratto’. Se lo intubó, se le puso una sonda nasogástrica, asistencia respiratoria mecánica e ingresó en un estado de coma farmacológico. Durante unos días se mantuvo estable, pero luego, al sufrir una descompensación renal grave debió someterse a diálisis, tras lo cual un proceso de hemorragia lo colocó en estado crítico, falleciendo el sábado por la mañana”, narró el reconocido colega.

“Pedro Nicolás fumó mucho hasta hace algunos años y tuvo unas complicaciones coronarias que motivaron la aplicación de stent. Pero era un tipo fuerte, de buen porte. Saludable. Este virus es así. Es feo decirlo, pero demuestra una endemoniada inteligencia para descubrir el lado flaco de nuestra salud. Halló una fragilidad y hace estragos. Por eso sostengo: no está bueno pregonar lo de los asintomáticos, o síntomas leves, o períodos breves y simples de la enfermedad epidémica. Sí; algunos sufren, como dicen ellos ‘una especie de gripecita’, pero de lo que se habla poco es de los efectos colaterales que produce a muchas personas de riesgo o sin ir más lejos a adultos mayores y ancianos. Argentina está a punto de superar los 20 mil muertos y la comunicación oficial no ha cambiado. No se siembra consciencia con eficacia”, meditó Pancho Calderón.

“Algo tiene que cambiar en el mensaje que se tributa. ¡Hay tantos medios y colegas estimulados por el Estado, que son vías ideales de información y difusión de la gravedad de esta pandemia! Pero al parecer el criterio es ostensiblemente distinto. No digo que no se hable de obras o actos de gestión de Gobierno. Eso está muy bien. Solo expreso que el mensaje a bajar sobre el Coronavirus debería ser más duro, más enérgico, más drástico. Ni hablar de los controles de los protocolos sanitarios. Falta rigor y la Policía de Entre Ríos ya no sabe cómo controlar a tantos ignorantes, torpes o irreflexivos. Ni hablar de la arrogancia de tantas personas con posturas desafiantes. Pienso que la Justicia podría ayudar más, difundiendo con mayor exactitud el alcance de las sanciones imperantes a quienes contravienen los protocolos”, sugirió el también docente.

“Fijate lo poco o nada que se habla de las fiestas clandestinas. ¿Será porque hay hijos de empresarios, de políticos, de funcionarios, o hasta quizás funcionarios se vean involucrados en las mismas? Se hizo un operativo y se debe decir quienes quebrantaron los protocolos, sea aislamiento, distanciamiento o lo que sea. ¿Por qué tapar lo que hacen algunos insensatos o necios?”, se preguntó el avezado colega.

“Algo más que falla es la comunicación con los familiares del paciente. Hay un enlace con un familiar directo, pero no se mide convenientemente que en casi todas las familias siempre hay cortocircuitos. O por ejemplo, ¿qué debe hacer una esposa y una hija que tiene su esposo y/o padre internado en grave estado por Covid? ¿Aislarse? La lógica dice que sí, pero entonces, ¿quién se hace cargo de ese afectado si la familia está desmembrada por ‘x’ circunstancia? Así, te aseguro que hay cientos o miles de casos. ¿Por qué? Porque el criterio es el mismo de patologías comunes y no se intensifican las indagaciones como se podría hacer. Es un tema complejo en el cual muchos especialistas podrían enriquecer el protocolo, entre ellos el sistema estatal en lo inherente a Recursos Humanos”, profundizó Calderón.

“Claro; obviamente que hoy el Estado adolece de un montón de deficiencias o incompetencias. Pero esta pandemia nos puede ser útil para cambiar muchas cosas, entre ellos lo comunicacional. Con tanta tecnología no podemos tener tantos vacíos, por así llamarlo. Deberían aceitarse varios mecanismos”, consignó.

“Tuvimos el honor de contar estos días con la cooperación humana de facultativos de la talla del director del hospital San Martín, Carlos Bantar, y del terapista del hospital De La Baxada, Lucas Ketcher, y también con la deferencia del director del hospital de La Baxada, Carlos Ramos; pero no sé si todo el mundo puede disfrutar de esta prerrogativa. Nosotros fuimos muy bien atendidos, excelentemente atendidos, pero admito que uno tiene una trayectoria dentro del mismo Estado o en el quehacer periodístico, y una hija o mi esposa dentro del mismo Ministerio de Salud. No tengo idea de qué ocurre con gente que no tiene acceso tan directo, más allá de confiar en la sabiduría y valores de los profesionales precitados”, planteó en diálogo con Rubén Almará.

“Todos estos días fueron muy duros; el peor fue el sábado cuando se produjo el desenlace y hubo que ponerse las pilas para hacer todos los trámites, ya que mi cuñada y mi sobrina estaban en aislamiento por ser nexos epidemiológicos cercanos. El gesto de acompañamiento y apoyo de personal y autoridades de la Subsecretaría de Derechos Humanos ha sido loable. Quiero destacar en especial la actitud de Luis Jaureguiberry y Daniel Paduán”, reconoció.

“Solo los que han estado en este trance saben de la burocracia existente cuando muere un familiar. En Sasfer tuve una atención elogiable por parte de Cristina Monserrat, Orlando Arce y Carlos Falcón. Una lástima lo que ocurrió el sábado con el Cementerio Municipal. Aún no se si fue un problema de turno o una medida agremiada del personal, pero lo concreto es que se negaron a enterrar a mi hermano ese día. Todavía nadie me lo explica con coherencia. Lo concreto es que las tramitaciones entre Hospital-Sasfer-Cementerio son muy intrincadas. Hay diliegciamientos que podrían agilizarse. Reitero, se podrían aceitar otros mecanismos, en especial atendiendo el estado anímico de quienes deben velar o enterrar al fallecido. Es muy duro soportar este tipo de instancias aciagas. Ni hablar de la trascendencia que tiene contar con una póliza de seguro de sepelio. Mi hermano tenía todo ordenado. Todos deberían imitarlo porque si no los costos son exorbitantes”, sugirió Pancho Calderón.

“Por ejemplo, fue tristísimo chocar con la realidad de enterarnos que hay dos lugares para los occisos con Covid-19: fosa baja para indigentes y fosa alta para no indigentes. Para enterrarlo en este último sector es imprescindible llenar unos formularios y abonar 3500 pesos. ¿Eso quién lo tiene en cuenta? ¿Quién difunde esta clase de información? Respuesta simple: nadie. Cuando llegamos al Cementerio nadie nos supo decir a dónde debíamos ir. Llegamos a ese sector adivinando. Es un lugar horrible, muy triste, muy funesto. Es un área ubicada detrás del viejo cementerio a la cual evidentemente le falta otra clase de puesta en valor desde hace muchos años. Vos imagínate cuán amarga es la escena de cualquier entierro normal. Pensá cómo uno vive que estén cavando delante tuyo la tumba de tu hermano porque el sepulcro que habían gestado era más pequeño que el ataúd. Luego, dos miembros de la empresa de sepelio vestidos con todo el protocolo, bajen de la morguera el féretro de tu hermano, y lo entierren con tres empleados del Cementerio sin la más ínfima pausa al menos para una oración. Es durísimo. Pero así es el protocolo. Hay que resignarse con el alma partida en pedazos y una mezcla de confusión y bronca”, relató.

cementerio municipal

“Estar toda la semana pendiente de la internación; luego cumplir con todos los trámites y finalmente acompañar al familiar en ese lugar tan fatídico, te devasta. La gente de Sasfer y los muchachos del Cementerio merecen nuestro reconocimiento por el comportamiento extraordinario que tuvieron, pero el lugar, la última morada de quien fallece por Coronavirus es tristísimo ya que te impiden ingresarlo en nichos o panteones. Hay que vivirlo, sufrirlo, para darse cuenta” acotó Pancho.

Para concluir, insistió en exhortar a un llamado de consciencia: “el Covid a algunos les puede pasar de cerca, estar diez días con una carga viral liviana y después reinsertarse a la vida cotidiana y laboral, pero este virus también es letal y en algunos casos los efectos pueden ser catastróficos. Muchos, especialmente los más jóvenes, piensan que pueden ir por la peatonal sin barbijo, ir a una fiesta, a la casa de amigos o simplemente vivir con una indiferencia execrable, tal cual no pasara nada con esta epidemia. Cuando voy al cardiólogo, al dentista o al gastroenterólogo veo un montón de gente sin el más exiguo cuidado. Me da fastidio e impotencia. No entienden que al volver a su casa pueden contagiar a un familiar sin tantas defensas. Reitero… No hay empatía y no interpretan el efecto devastador que tiene este virus. Por eso mantengo firme la idea: el Gobierno debe comunicar distinto y la Justicia como las fuerzas de Seguridad deben actuar de manera sincronizada. Hay que poner tope a tantas actitudes inhumanas de quienes muestran una apatía execrable. No me canso de decirlo: el Coronavirus le está ganando por goleada a la indolencia y a la falta de empatía de muchos”.

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