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TENER EDUCACIÓN ES EL PRIMER PASO

Para Carlos Schmunk “con carencias, cualquier situación puede ser un detonante”

El Jefe de la División Robos y Hurtos, Comisario Carlos Schmunk, mantuvo una extensa charla con Radio La Voz, donde explicó el compromiso que implica “calzarse el uniforme”. También analizó cómo, a su entender, problemas de infraestructura básica pueden ser el detonante de intervenciones policiales.

“En la División se trabaja en equipo, y cada uno suma su experiencia y conocimiento”, fue lo primero que destacó el funcionario. “Todos trabajamos en cada caso con todas nuestras fuerzas, y por ello, se tratan todos los hechos con el mismo profesionalismo. Se resuelven casos importantes, y otros que tal vez no lo parezcan tanto, pero que son importantes para cada damnificado”.

Gracias al trabajo en equipo, y a conciencia, “este año se ha evitado que vengan bandas de afuera a cometer hechos graves, como entraderas, o bandas que trabajan con inhibidores de alarma, hechos que hemos tenido, pero que en su mayoría han terminado con detenciones. Este tipo de bandas venía, contaban con logística en Paraná, permanecen por un tiempo y se enfríaban, para continuar acá, o para poder irse a otra provincia o ciudad. Hoy la realidad es otra”.

Como ejemplo, el comisario recordó: “Hubo una persona que olvidó su pierna ortopédica, que fue detenido en Mar del Plata. También tuvimos bandas de otras provincias, que se encuentran detenidos, a la espera de ser trasladados a la nuestra para ser juzgados. También está la banda 'de los reincidentes' que cometieron hechos de mucha trascendencia, con comercios involucrados. Esta banda era la segunda vez que era investigada por la División de Robos y Hurtos, y por eso, es de destacar la labor de nuestros hombres, en cada hecho, para desbaratar estas organizaciones”.

EL HECHO MÁS DOLOROSO

El hecho que más me dolió, fue uno donde murió un comisario, al lado nuestro. Era una banda que trabajaba en el corredor de la Ruta 14, y se trabajó con la Policía Federal y la Policía de Corrientes. En esa oportunidad, se pudo ver las necesidades de otra fuerza, como la Policía de Corrientes, a pesar de lo cual, nos dieron todo el apoyo que pudieron. Lamentablemente, sufrimos la pérdida del Comisario Duarte, algo que va a quedar en todos nosotros”, comenzó recordando Schmunk.

Sobre si los años hacen perder el miedo al enfrentamiento, el comisario aseguró: “El que diga que no siente miedo en cada tiroteo, miente. Siempre se siente miedo al estar en un tiroteo. Son segundos, que tal vez al contarlo, parece más tiempo. Son momentos de reacción, de usar la preparación, y de adrenalina por el riesgo de vida. Es obvio que tomamos todos los recaudos, pero la realidad es que hay que esperar el accionar de un delincuente para poder proceder”, indicó.

Sobre la muerte filmada de un uniformado en Capital Federal, Schmunk fue claro: “Causa mucho dolor ver una muerte, como la del camarada de Buenos Aires, sobre todo porque se pudo haber evitado. El video es claro; el oficial no quería actuar para preservar a los civiles, y le costó la vida a él”.

La preparación, en este tipo de casos, es vital. El comisario argumentó: “Hay que estar en el lugar. El otro día, el procedimiento que hace el COE, fue impecable. Ellos están preparados y entrenan todos los días. Hubo una persona que fue herida en la rodilla, y no revistió gravedad. Esta persona, por los dichos de los funcionarios que se bajan, nunca dejó de apuntarles y de costado; por eso el entrenamiento es vital, para darle en la pierna y que no se interprete que uno quise tirarle por la espalda. Porque a nadie le gusta andar matando personas, porque cuando en un hecho se pierde una vida, no te la sacás más de la cabeza”.

“En el caso del Comisario Duarte, de Corrientes, faltaba un mes para que naciera mi hijo más chico; si no fuera por él, yo tal vez no conocía a mi hijo”, rememoró también Schmunk. “Cuando entra la Federal al lugar, sale una persona con dos armas en la mano tirando, con chaleco antibalas y un fusil atravesado, disparando a un funcionario que iba delante de él. No me vio, y disparé. En esos casos son cosa de segundos, momentos en los que uno debe tomar decisiones”.

Schmunk también dejó en claro que “uno está en contra del gatillo fácil pero hay ejemplos claros de continuas agresiones, tiros y personal presionado; pesar de eso, nunca, pero nunca, se nos llamó a una mediación para reparar un móvil. Nunca se nos ha reparado un móvil producto de agresiones de parte de terceros. Todo sale de la Policía, como el otro día, el cómo quedó una autobomba; además, ponen criaturas en el medio. Por eso, se habla mucho de la preparación, y en eso se trabaja siempre. Todos los jefes buscan evitar el mal mayor, pero la realidad es que el Policía tiene que estar preparado para hacer su trabajo, pero también para ser mediador, enfermero… todo”.

Entre los hechos resonantes que mencionó Schmunk, se resaltaron “lo de la Familia Tulián en Diamante, cuando Celis firmó el abreviado. También tenemos la banda de los Neuquinos, o la investigación de las armas robadas de Tribunales. Las causas en las que hay investigación telefónica, o se hacen seguimientos, son aquellas que son las más complicadas. En este tipo de casos, debe haber razones objetivas para investigar, o intervenir. Le elevamos al Fiscal los números telefónicos, la información, y son ellos los que evalúan e investigan. Y sí: por ahí, surgen cursos de acción que no tienen que ver con lo que nosotros investigamos. La interpretación de lo que uno escucha o el dato que no consigue, no tiene es nuestro trabajo”.

La labor es la misma, si se trabaja investigando a personas con las que se tiene un trato casi diario, como lo sucedido en la “causa Armas” de Tribunales. “Al comienzo de la causa, vimos que el lugar donde se guardaban, estaba todo desprolijo. Y eso está en el expediente. Hubo que hacer un nuevo inventario, que no debería haber sido necesario, si hubiera habido orden”.

“Pudimos determinar que un empleado judicial sacaba armas del lugar de efectos secuestrados. A este hombre le escuchábamos decir que si no le pagaban, el viejo se enojaba. Después, por los allanamientos, se determinó que se trataba de Vitali; se encontraron anotaciones, montos y luego, él mismo declara. Luego de esto, se hizo todo un protocolo, pero antes, se pudo demostrar que las armas que ingresaban, volvían a salir. Hoy, hay un control total de los elementos, sean armas o lo que sea”.

“Por eso, es vital el trabajo en equipo y el compartir información”, explicó el funcionario policial. “Y a veces no hace falta que haya directivas, sino que nos conocemos todos desde de hace tiempo. No hay un recelo de no compartir, más que la competencia sana que hay entre compañeros. Porque uno no puede no alegrarse, cuando por ejemplo, se encuentran armas de grueso calibre. Todos tenemos un objetivo común: desmantelar bandas organizadas y llevar tranquilidad a la sociedad”, advirtió.

Finalmente, y despojado de todo prejuicio e ideologías, el funcionario policial marcó la necesidad de abordar las situaciones sociales complejas en los barrios más humildes, y expidió el porqué: “El otro día, en una villa, había un chiquito que de un cañito de agua, atado con un alambre, sacaba agua para poder lavarse los dientes, estamos hablando de necesidades básicas; pero la realidad es que a partir de ahí, de una pelea por una cosa así, por una fila esperando agua de un cañito atado con alambre, nacen las peleas entre familias.

No conozco de ideologías políticas pero que esa gente necesita ayuda, es una realidad. Con todas esas carencias, la educación queda relegada, y tener educación es el primer paso, si no cualquier situación puede ser un detonante”, remarcó.

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Fuente: lavoz
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