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POLITICAS

Para UNICEF es sumamente importante que Argentina tenga una Ley de Justicia Penal Juvenil

Alejados del sensacionalismo mediático, el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia, UNICEF por sus siglas en inglés, ha expuesto su posicionamiento acerca de la Justicia Penal Juvenil; el texto difunde sus "Ideas para contribuir al debate sobre la Ley de Justicia Penal Juvenil"

Ideas para contribuir

El abordaje del tema lo hacen partiendo de la idea de que la República Argentina ha de contar con una Ley de Justicia Penal Juvenil, que sea acorde a los estándares internacionales. Para esto es necesario contar con un sistema de justicia especializado cuyo enfoque esté centrado en la prevención del conflicto antes que en la represión.

También explica que esta ley debería contemplar una estrategia orientada a la reinserción social "que ofrezca a los adolescentes oportunidades educativas, de formación laboral y recreativas, para facilitar su inclusión en un proyecto de vida alejado del delito" (UNICEF 2019). Claramente el punto más dificultoso, ya que plantearnos la idea de reinserción social supone preguntarnos algo más profundo y filosófico, que está sumamente arraigado al sentido existencial de nuestras vidas. Nos lleva a preguntarnos: ¿qué es estar inserto en la sociedad? Por supuesto, en el ámbito de la justicia penal la "reinserción social" está ligada a la idea de la justificación y fines de la pena.

Pero para las personas que vivimos el día a día, que no contamos con todos los conocimientos jurídicos y que carecemos muchas veces de este lenguaje tan técnico, facilmente podría responderse que estar inserto en la sociedad es llevar una vida alejada del delito, respetar al otro, no dañar, etcétera; y a medida que profundicemos debatiendo sobre la inserción social nos vamos a ir dando cuenta de que es una cuestión filosófica muy profunda, y quizás alejada de la realidad, que requiere de un núcleo que sirva de sustento para lograr ese cometido. Sin más, necesitamos definir nuestra sociedad y nuestras metas como tal.

Lo complejo del asunto llega a tal punto que la propia UNICEF declara en sus "Ideas" que "es la exposición de los niños a situaciones y contextos de violencia un factor que puede facilitar su vinculación con las infracciones a la ley penal", y que "las violencias, en sus distintas manifestaciones, y su consecuente baja de la autoestima y generación de resentimientos en los niños y adolescentes, pueden ocurrir en todos los niveles socioeconómicos y no son privativas de un sector social".

La cuestión es tan dificultosa que uno al hablar del tema a veces olvida ciertos "detalles", como por ejemplo que una justicia especializada para adolescentes y jóvenes debe garantizar el abordaje diferenciado desde el inicio de la investigación hasta la finalización del cumplimiento de la sanción, lo que requeriría no solo una modificación de la ley penal, sino también la asignación de recursos económicos y el nombramientos de jueces, fiscales, defensores y equipos técnicos interdisciplinarios por medio de procesos de selección que contemplen efectivamente la especialización en materia de niñez y adolescencia.

Cumplir con estos lineamientos jurídicos que son acordes al derecho argentino vigente parece una utopía; más si tenemos en cuenta el ajuste y recesión que atraviesa nuestra querida República. La verdad es que, en estos tiempos de "tormentas", "lo mejor está por venir", "el segundo semestre", "la pesada herencia" y "veníamos bien pero pasaron cosas", instalar el debate en la opinión pública, asotada por la crisis económica autogenerada, es más bien una medida demagógica que busca coptar la atención y dividir entre: "los que están de acuerdo y los que no", esto es "la grieta".

No es sin querer que Mauricio Macri busque "polarizar" con el discurso kirchenirista o más de izquierda.

A lo dicho en párrafos anteriores debe sumarse que:

- la mayoría de conflictos con la ley por parte de adolescentes son por delitos contra la propiedad y su incidencia es muy baja en el total de los cometidos contra las personas. Además, los datos existentes "no indican con certeza un aumento progresivo de su participación en la comisión de delitos, menos aún en niños, niñas y adolescentes menores de 16 años"; y

- existen experiencias internacionales que han demostrado que disminuir la edad de punibilidad no ha sido una medida efectiva en el combate a la inseguridad (DINAMARCA y GEORGIA

Fuente: Radio La Voz
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