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Ley de Paridad en la Provincia de Entre Ríos

Posicionamiento de la Multisectorial de Mujeres de Gualeguay ante el voto negativo del senador Francisco Morchio

Si nos remontáramos 30 años atrás en la historia de la política argentina, veríamos que la representación de mujeres en el Senado estaba ocupada por no más de tres o cuatro de ellas, hasta que en el año 1991, mediante la Ley Nº 24.012 conocida como Ley de cupo, muchas más mujeres accedieron a estos cargos políticos. El avance de las mujeres en este ámbito ha constituido una larga lucha que arranca hace un siglo atrás cuando en 1911, Julieta Lanteri en un enfrentamiento enorme con el poder (política=hombres) logra empadronarse y sufragar. En 1947 con el impulso de Eva Duarte de Perón, se sancionó la Ley Nº 13.010 que otorga a las mujeres el derecho al voto. En 1951, en nuestro país, aparece la primera mujer como candidata en listas oficiales. Sólo por mencionar algunos hitos que muestran a las claras que los hombres siempre han sido los que dominaron el ámbito de la política decidiendo mayormente los destinos del país.

Sin dudas que hablar de más de un siglo de historia de luchas y llegar al 2020, retomando argumentos para legitimar una Ley de paridad en nuestra provincia, no es menor, teniendo en cuenta que aún hoy un senador que representa nuestro departamento, sostiene a la meritocracia como la bandera fundamental para acceder a estos lugares de decisión. Antes de hacer hincapié en el voto negativo de Francisco Morchio, que es a quien nos referimos, queremos seguir en este documento, revisando algunas cuestiones.

Es bien sabido que los cambios culturales son procesos largos, pero si éstos van acompañados por cambios legislativos, se logra un avance inexorable en los mismos. Las leyes son las que rompen las barreras reales del acceso a nuevos derechos, por lo tanto, que una Ley quede sancionada hace que, volver atrás sea muy difícil.

Volviendo al caso del senador Morchio, nos preguntamos ¿por qué creer que son los hombres quienes deben decidir sobre el lugar que ocupamos, y que éste nos está vedado por el género al que pertenecemos? La excusa, tomada de los pelos, que sólo las y los más preparados llegan, es un discurso tramposo, porque si bien hoy el cupo de mujeres es mucho mayor, las decisiones de quiénes ocupan lugares en las listas sigue siendo de ellos.

Este hecho histórico, que es la promulgación de la Ley, posee un tinte de celebración teniendo en cuenta que algunos legisladores hombres afirmaron que “esta ley viene de la mano de un cambio cultural que amerita su promulgación, pero además de eso, viene a poner en evidencia la necesidad de que los hombres de la política realicen una autocrítica, que revisen sus conductas e imposiciones.” Por este dicho y tantos más que van en consonancia, es que el argumento esgrimido por Morchio nos deja asombradas.

El senador justifica su voto personal según “su conciencia”, cuestión que obliga a revisar cuán firmes están aún sus convicciones patriarcales. Dice que su guía en la vida es la idoneidad y que los mejores preparados deben ocupar los lugares públicos, dicho que bien podría interpelar a su propio género sin embargo, sólo se habla de las y los mejores cuando se trata de votar una Ley que suma derechos a una larga lucha de las mujeres.

Dice que “a la gente no le importa quién de las respuestas a los problemas, no importa el género sino las respuestas”, y como nos consideramos parte de la “gente” decimos que muchas respuestas que nos han dado los funcionarios han sido en contra nuestra, por lo cual sí importa si el emisor de las mismas esté empantanado en el barro del patriarcado que mira de reojo las violencias que a diario sufrimos las mujeres gracias a la inacción y falta de respuestas.

Entre otros de sus argumentos esgrime una lista de mujeres que han ocupado lugares importantes, como si ello fuera algo espontáneo y ajeno a los cambios culturales que imponen las organizaciones feministas. Que a ese puñado de mujeres que, en las últimas décadas, haya desarrollado sus funciones en cargos de poder político lo considere como una evolución de la sociedad es, al menos, arriesgado, ya que desconoce en todo lo dicho el empuje histórico del colectivo feminista, desconoce el trabajo y la militancia que impulsaron quienes antecedieron a estas políticas para que hayan podido estar y permanecer en esos lugares.

Afirma que llegaron a esos cargos “sin necesidad de cupos “, desconociendo entonces, y lo que es grave dada su función de legislador, la Ley 24.012.

También dice y preocupan sus dichos, lo extraemos literal del discurso:

“Pienso en el armado de futuros gabinetes y que esta ley no sea un condicionante para los futuros acuerdos políticos que tanta falta le hacen a la política entrerriana”

¿Qué quiso decir? ¿Qué le preocupa? ¿De qué acuerdos habla? ¿Entre quiénes?

Como broche de oro dice:

“Mi voto no es en contra de las mujeres es a favor de la idoneidad para los cargos.” Dando por hecho que la idoneidad tiene género. Queda así atrapado en las contradicciones de su propio discurso. Lamentamos profundamente que, en este hecho histórico, Gualeguay quede representado por el único funcionario que votó negativo al Derecho de las mujeres a participar en igualdad de oportunidades que los hombres.

Multisectorial de Mujeres Gualeguay

Fuente: RADIO LA VOZ.
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