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También habló del Juicio por Jurados

Schoenfeld: “El rol del Poder Judicial es contener a las masas”.

El doctor Leonardo Schoenfeld, titular de la cátedra “Filosofía del Derecho” de la UCA, fue consultado en primer lugar, por el nuevo sistema acusatorio. “Hace 50 años, la preocupación central es evaluar el método de aplicación del derecho, las facultades del juez, y quien crea el Derecho, si el juez o el legislador”, comenzó indicando el abogado en los estudios de “Esto no es TV”.

“Ahora, el sistema acusatorio, hay todo un tema que tiene que ver con el Derecho Constitucional, ya que responde a un modelo constitucional. El juicio por jurados, como panacea de este modelo, responde a un paradigma constitucional que no coincide con nuestra tradición académica”, añadió Schoenfeld. “Nuestra constitución toma como base el sistema norteamericando, y allí, los jueces controlan a los legisladores, y tienen sistemas acusatorios puros con juicios por jurados. Nosotros, aquí, tenemos una situación casi esquizofrénica, porque hay otra tradición que no es esta: pasamos por un proceso mixto, hasta llegar al acusatorio, y mientras, conviven sistemas con ideologías distintas”.

“El botón de muestra es que se crea el juicio por jurado, al sistema anglosajón, pero el recurso de Casación, y la Casación, responde a un modelo constitucional totalmente distinto, que es jacobino – francés, algo como el agua y el aceite en comparación con el modelo anglosajón”, explicó Schoenfeld. “Se viene abriendo, en el ámbito científico, y filosófico – jurídico, la puerta para que el juez resuelva, ya no según la ley, sino según principios, que podrían estar implícitos o explícitos en la Constitución. Esto puede llevar al activismo, porque se pueden sacar resoluciones de la galera, con algún párrafo de la Constitución para fundarlo”, agregó.

“Y si la ley de Juicio por jurado estuvo bien hecha, creo que es perfectible. El recurso de apelación, no está muy claro. La Casación controla si la ley estuvo bien aplicada, para evitar errores de derecho. Ahora, si el jurado es lego, no argumenta. En su lugar, se pone el requerimiento de elevación a juicio, y las instrucciones al jurado. SE entienden que eso sería el fundamento de la sentencia… algo que es un poco extraño… porque el jurado habría resuelto en base a la elevación a juicio, y no de su propio parecer. Por eso… ahí habría que asumir una ficción, y es que el fundamento del jurado, son las instrucciones”, continuó Schoenfeld.

“Un poco en serio, un poco en broma, hablábamos con un amigo, de si esto no es una causa para ejercer objeción de conciencia. Yo, juez, estoy convencido de la inocencia del juzgado. Si el jurado lo condena, tiene que argumentar el fallo en contra de su propia convicción”, ejemplificó el letrado.

“Ahora, hay cosas que son realmente llamativas en la ley… en un momento, se dice que al jurado no se le puede preguntar por sus impresiones o emociones que influyeron al momento de la toma de decisión. Es llamativo que la propia ley blanquee que el jurado decide en base a emociones, y no según criterios más objetivos”, disparó Schoenfeld.

DOBLE CONFORME

“Hay una historia que arranca en el 2005, con el fallo Casal. El doble conforme significa que para que una condena quede firme, no basta una sola condena, sino que se necesita más de un Tribunal. Antes, la primer sentencia era la Cámara, cuando se elevaba a juicio, y se tenía el recurso de la Casación. La Casación vieja era un recurso limitado a las cosas de derecho, si está bien o mal aplicada la ley, y allí, el reo no podía impugnar el tema pruebas. A partir del fallo Casal, se discuten temas de Prueba, luego de un fallo de la Corte”, explicó Schoenfeld.

“Se entiende que cualquier etapa recursiva es garantía de racionalidad… hoy, con el sistema actual, ese tema está salvado, porque vos tenés la sentencia de primera instancia, de Cámara, se apela en Casación, y esta nueva versión de la Casación tiene mayor amplitud que se pueden discutir, como la ley aplicada o la prueba. Ahora, la discusión a la que hacía referencia tiene que ver con qué tanto apego a la ley tiene el juez, y si el juez hace un silogismo, sobre que si alguien mató, vaya preso, o si todo acto está sometido a algún tipo de interpretación”.

“Guarda… si yo empiezo a decir que el juez se puede apartar de la ley, caemos en el activismo judicial”, puntualizó Schoenfeld. “No soy abolicionista… creo que Zaffaroni tuvo una muy buena formación, con una primera etapa aritotélica, legitimadora del derecho penal. En algún momento se convierte a la izquierda, y comienza a desligitimar el concepto, ya que para una persona así, la pena es una persecución de clases. Para mí, la pena tiene una finalidad. Adhiero a aquellos que dicen que la pena tiene una parte retributiva, y otra, resocializadora. Eso es la pena, en tanto amenaza. Ahora, que de hecho la pena aplicada cumpla esa función, es otra cuestión”.

“Que, de hecho, alguien se escape, no significa que no deba ir preso. Las cárceles, deben resocializar. Que de hecho, no lo hagan, no afecta el deber. Lo que hay que hacer, es revisar el sistema carcelario, y no deslegitimar el sistema penal. Ese es el error del abolicionismo”, se explayó el letrado.

¿GARANTISMO EN CRISIS?

“Mi percepción es que en el ámbito académico, al momento de escribir libros y dar conferencias, nadie va a hablar en contra del garantismo. Ahora, al momento de ejercer el derecho penal, hay una gran tentación de los operadores, de ceder a la petición de pena de parte de un clamor popular, que pretende que con la pena se subsanen cuestiones como la seguridad. Los mismos operadores, en tanto docentes garantistas, cuando tienen que firmar un requerimiento fiscal o una sentencia, como ya no están dando una clase o escribiendo un libro, están firmando una sentencia con contenido político, y si el pueblo quiere pena, le dan pena”, lanzó Schoenfeld.

“El Poder Judicial tiene un rol privilegiado de contención de las masas que viene a cortar cabezas. Cuando el Poder Judicial se plega en el discurso de democratizar la justicia, es peligroso… si la Justicia quiere aplicar las penas que pide el pueblo, ese no es el poder Judicial que yo quiero. Y por eso, no quiero que suene petulante, pero el rol del Poder Judicial es un poco aristocrático. Si no, se cae en el “vale todo””, lanzó Schoenfeld.

“Un mentor mío, un día, me decía que pesaba en sus espaldas el no poder llevar una vida normal, porque su rol de juez le impedía tener amigos por doquier, porque es lo que garantiza la imparcialidad. Mantener el criterio, la racionalidad… Sin pensar en nadie en particular, se habla mucho de democratizar… guarda, porque el rol del Poder Judicial siempre tuvo el rol de contener”, concluyó.

Fuente: lavoz
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