Saltar menúes de navegación e información institucional Teclas de acceso rápido
ENTREVISTA EXCLUSIVA

"Sergio murió el día que lo condenaron y ahora no puede defender su inocencia" manifestó Griselda Bordeira

Griselda Bordeira, relató a los micrófonos de Radio La Voz la realidad que les tocó y toca vivir durante estos días; recordando constantemente a su gran amigo, el fallecido ex intendente Sergio Varisco.

"Un día diferente, sería un diferente para muchos de nosotros que desde muy chicos; yo creo que tenía 19 o 20 años cuando comencé a militar con Sergio –Varisco-.

Ayer lo hablaba con unos amigos, porque ayer pasaron muchas cosas, porque había una sensación muy rara. Muchos chicos de aquella época de la juventud me hablaban llorando como desamparados, como no saber qué hacer; y la impotencia de uno porque mi situación no me permitía participar ayer, pero esa sensación de vacío la sentimos muchísimas personas que elegimos esa forma de vida de la militancia que era lo que sabíamos hacer".

"Que Sergio sabía hacer, es lo que Sergio hacía muy bien" destacó.

"Hablaba, la última comunicación que tuve con Sergio fue el 28 y 29 de Abril, estaba internado. Pedí permiso para ir a verlo porque su estado de salud ya venía mal".

"Con la condena, se deterioró su estado de salud. Él siempre hasta el último día fue optimista, tuvo esperanza" sostuvo.

"Cuando fue a operarse, yo hablé con él el día que se iba a operar porque incluso me sorprendió la hora y dije ‘ya debe estar en la clínica’; y le dije ‘cómo estás?’, ‘estoy bien, tranquilo’. Le pregunté si tenía miedo y me dijo ‘no para nada’, él tenía eso de siempre reflejar tranquilidad.

El 28 de Abril, porque el 29 fue el último día que Sergio tuvo teléfono por prescripción médica. Él me escribe con mucha dificultad, porque después de la operación no se recuperó tan rápido, la operación de la cabeza; no se recuperó rápidamente de sus sentidos y los que podían verlo me contaban que tenía dificultades para hablar, y también un poco para escribir.

Con mucha sorpresa miro el teléfono y decía ‘Sergio’, me dice ‘cómo estás para mañana?’, ‘¿para mañana?’ le pregunto.. ‘Sí para la interna’, y la interna era el domingo, me dice ‘levantate, hay que militar’… Pero lo que era él, quedate tranquilo le dije, estaba preocupado por los fiscales. Incluso le mandé un audio diciéndole que me hablara si por ahí se le dificultaba mucho escribir, y me explicaron después que también le costaba mucho hablar. Hasta el último momento él pensando en la UCR, en poner los fiscales, pero eso refleja la vida de él.

Me cuentan algunos allegados y familiares con los que he podido hablar en este tiempo, que al principio estaba bien en su recuperación y después cayó anímicamente. Me contaba un familiar que no quería levantarse, que tenía poco ánimo y creo que eso también nos pasa a todos, me pasa a mí, le pasa a Pablo –Hernández-. Días difíciles, me imagino Sergio, esa impotencia, esa bronca, ese dolor, esa vergüenza de ser inocente y a quién decirle".

"Porque vos decís, a mí me pasó la primera vez que acudí a la justicia; hablamos con Sergio, una situación muy delicada y muy particular que se venía viviendo, que lo sabían todos, todos. Porque yo siempre fui en ese aspecto subordinada, los sabía el Ministro de Gobierno, el Jefe de Policía, el Secretario de Seguridad, resolvimos decírselo al Dr. Ríos. ‘Vamos a decírselo’ dijo Sergio, que él no lo quería hacer por el resguardo de su familia, de su hija sobre todo; esa sensación que debe sentir un vecino, cualquier ciudadano de presentarse a la justicia. Porque si hay algo que nosotros hemos hecho es espontáneamente presentarnos a la justicia en todos los tramos de la investigación, en todos, no nos tuvo que llamar la justicia, nosotros acudimos a la justicia.

Esa sensación de tranquilidad que tiene que sentir cualquier ciudadano de sentarse ante cualquier representante de la justicia, en cualquier instancia y decirle ‘me pongo a disposición, esto es lo que me está pasando’ y sentirse tan vapuleado; tan amenazado, tan humillado… Cuando le expresé al Dr. Ríos en aquella oportunidad, cuando fui como testigo en la causa de la avioneta".

"Yo no tengo palabras para expresar, y eso que me gusta hablar, la sensación, el temor que me hizo sentir Ríos. Yo soy media corajuda, pero además no me dejó hablar; siempre lo comparo con la película ‘El Secreto de sus ojos’, el juez soberbio que tenía la película que hablaba así.. Cuando le expreso a Ríos ‘mire Dr. esto es lo que me está pasando’; y con el tono elevado de la voz me dice ‘quién pasa eso? Quién te amenaza?’.

Yo de qué me voy a arrepentir? El arrepentido tiene que aportar algo, me ofrecieron acogerme al arrepentido y cómo lo voy a hacer si yo no tengo nada que aportar? Qué dice la Ley del arrepentido? Que uno debe colaborar con la justicia aportando datos que te lleven a quien está arriba de la organización, si no teníamos idea de lo que estaba pasando si no teníamos ni idea de lo que hacía Celis y el grupo de Celis, lo dijimos mil veces.

Nos preguntaron ‘lo conocen?’- ‘Sí lo conocemos, participaron mil veces’… pero tomo de vuelta esto, nosotros cuando quisimos; porque ellos lo sabían, la policía Federal escuchaba las conversaciones, sabía perfectamente lo que estaba pasando, lo dijo Rocha el investigador de la policía Federal cuando fue a declarar".

"‘Mire, lo vivían amenazando a Varisco, le vivían exigiendo el pago de deudas que tienen que ver con la política, y para mi sorpresa, qué dijeron los policías de la Federal y como tampoco sabemos de política, no sabemos qué le reclamaban, solo sabemos que le reclamaban cuestiones que tenían que ver con la política de Contratos. Se lo llevaron puesto a Varisco seis años y medio, pero digo… Leandro Ríos, me puede costar el año de condena que me resta o los dos, pero… Leandro Ríos yo quise hablar con el Juez Federal, el hombre que me tenía que dar la garantía como ciudadana argentina y la tranquilidad de poder decir la verdad para buscar solamente la verdad, no nos permitió. Me amenazó con mandarme al Penal, ‘señora Bordeira usted sabe que la puedo mandar al penal?’, la primer entrevista con Ríos fue realmente terrible.

Nos presionó por todos lados, en la segunda donde estuvieron los abogados Cullen y Bartorelli, nos hizo un careo en la etapa investigativa, nos hizo un careo con Pablo Hernández, algo nunca visto. Y después dijeron que no era vinculante, la necesidad forzada que tenían de encontrar algún elemento, algún elemento, que no lo encontraron, para poder justificar lo que estaban haciendo era terrible, era terrible" remarcó.

Fuente: Radio la voz 901
ENTREVISTA EXCLUSIVA

Teclas de acceso