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Se estudia un traslado

Un fiscal extorsionador le traerá problemas al Ejecutivo

Federico Uriburu no tiene límites. Nadie se los pone. Quien debería hacerlo, debido a su situación de interino, es el procurador general Jorge García. Pero resulta que el fiscal que se desempeña en Nogoyá es un protegido de su pareja, Marcela Badano, integrante de la Cámara de Casación de Paraná.

Sobre Uriburu pesa una denuncia de violencia de género que ha tenido idas y vueltas producto de una serie de recusaciones en el seno de los tribunales nogoyenses. La causa quedó en manos de Maximiliano Navarro, con quien Uriburu tiene una estrecha relación y un cúmulo de sospechas en torno a la misma. El juez ad doc, es decir Navarro, lo benefició con el archivo de la causa. La víctima es la abogada del foro local, Florencia Alberto, que apeló y la Cámara Segunda de Apelaciones Civil y Comercial de Paraná resolvió que se desarchive y se abra a prueba. Tan simple como eso. Los testigos citados por las partes declararon y ratificaron los aterradores episodios que lo ponen al fiscal Uriburu en una situación delicadísima. Intentó, sin suerte, seducir a la letrada en un bar. Luego impulsó una causa en contra de su novio e pretendió manipular al dueño del pub, entre otras cosas. Para conocer la escandalosa causa más en detalle que haga clic aquí.

Todo sucede sin que el coordinador fiscal Gamal Taleb ni el procurador García se hagan cargo. Éste último está convencido que todo lo que se dio a conocer forma parte de una interna política, como si eso negara la existencia de los hechos.

Impunidad

Uriburu no solo cuenta con una protección explícita del Ministerio Público Fiscal, sino que también tiene una cobertura mediática que nadie desconoce en Nogoyá ni en Paraná. En esta capital la sutileza está en no publicar nada en torno a la causa que tiene a la abogada que sufre hasta el día de hoy la persecución del fiscal, que suele salir de recorrida a buscar a su víctima para filmarla, según consta en uno de los testimonios a los que tuvo acceso Página Política.

Todo es tan burdo y cuasi mafioso que las veces que los testigos tuvieron que declarar lo hicieron con la presencia del propio Uriburu en la sala. ¿Hay algo más intimidatorio o coercitivo que eso? La coincidencia sobre su accionar extorsionador no encuentra dudas en el común de Nogoyá.

Pese a todas las testimoniales (clic aquí), el juez ad hoc Navarro volvió a pedir el archivo el 17 de noviembre pasado.

El diputado radical Gustavo Cusinato presentó un proyecto de comunicación haciendo saber sobre el cuadro de situación y los escándalos del fiscal. Aprovechó para dar cuenta de la alianza que Uriburu tiene con sectores de la prensa. Esta semana, en una entrevista en Canal 4 de la ciudad, donde se lo suele defender a Uriburu, el legislador advirtió que el devenir del fiscal interino traerá problemas. De paso, ante los presentadores que lo canchereaban, el legislador los puso en evidencia en su relación con Uriburu. “Es su amigo”, les dijo. Bonifacio Villarruel y Angel Ponce no lo desmintieron.

Lo que viene

El comportamiento del fiscal llegó a oídos de la ministra de Gobierno y Justicia, Rosario Romero, que suele ser el camino más corto para llegar a García. Pero la funcionaria no solo tuvo que escuchar los desaguisados que Página Judicial viene publicando, sino que también receptó una advertencia, en rigor sospecha, sobre propuestas indecentes del fiscal en procedimientos de narcomenudeo. Hay dos casos que en la comarca suelen narrar en detalles. Tienen el pulso de alguna serie de la mafia italiana.

Una posibilidad que da vueltas es que para oxigenar Nogoyá, el fiscal Uriburu sería trasladado a Rosario del Tala, donde el 31 de diciembre cesa en el cargo el fiscal Elbio Rojkin.

Llevarlo a otra jurisdicción no es otra cosa que trasladar el problema.

El caso del fiscal tiene una observación en la Legislatura a través de Cusinato y está en conocimiento el Ejecutivo a través de la ministra Romero. El viernes Uriburu se presentará en la entrevista personal en el Consejo de la Magistratura. Quizás sea un momento institucional para poner blanco sobre negro. O se la deje pasar, como a todo.

Fuente: página política
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