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OPINIÓN

Jorge "Kinoto" Vazquez:
Una mancha pronto serás

Por Jorge "Kinoto" Vazquez

Contarán las crónicas de la verdad que los CEOs, bendecidos por el círculo rojo, actuaron bajo los lineamientos de una estratégica fachada comunicacional del laboratorio "Duranbarbista", como principal apuesta sociologica a lograr un desclasamiento que hizo especial hincapié en promesas discursivas basadas en un proceso de Cambio con efectos ansiolíticos a la insatisfacción clasemediera, anunciando la revolucionaria llegada de la alegría, en respuesta al meritorio esfuerzo individual de todo aquel ciudadano o ciudadana que vió sellada sus esperanzas de progreso en cada globo utilizado para teñir de pureza una marquetinera campaña con la que insólitamente se logró correr del eje la discusión política.

Este efímero contexto requiere interpelarnos sobre cual debería ser el verdadero valor que le damos a la conciencia colectiva de una comunidad a la que entre tantos otros males le inyectaron la bacteria de la fragmentación entre hermanos del mismo barro. El duro momento que nos toca vivir a los argentinos requiere de mucha autocrítica, autocrítica de los partidos políticos que no atienden a tiempo sus circunstanciales contradicciones internas y suelen subestimar la capacidad destructiva del poder real, y también la autocrítica de un pueblo que nunca debe renunciar a la defensa de sus propios intereses. La compleja situación que atravesamos los argentinos bien se podría ilustrar con la mítica imagen de la serpiente de uróboros, "la que representa una serpiente con su cola en su boca, devorándose continuamente a sí misma, remitiendo a la naturaleza cíclica del tiempo y al eterno retorno". Quizás sea por eso que cada tanto naufragamos en la frustración de pretender desentendemos hasta de nuestra propia identidad cultural, votando como si hubiésemos sido afectados por una especie de pandemia ludópata que nos anestesia y aferra a la creencia de entender la democracia como un juego, donde ni siquiera somos capaces de medir las retrógradas consecuencias de no utilizar racionalidad a la hora de elegir los administradores del destino común. El debate presidencial realizado el 15 de noviembre de 2015, estuvo signado por un inusual cinismo expuesto en cada unas de las mentiras pronunciadas por un Mauricio Macri, que en definitiva se mostró auténtico, aquella tétrica puesta en escena le valió un ajustado respaldo popular obtenido en el ballotage del 22 de noviembre del mismo año, justamente en las la urnas, mecanismo poco familiarizado con la oligarquía nacional en su camino para la toma del poder. Esos dos hechos significaron los primeros eslabones de una pesada cadena de males, que se fue prolongando en cada una de las medidas tomadas.

El feroz ajuste se implementó sin medias tintas y tuvo como elementos complemenarios, la transferencia de recursos, el desmantelamiento del estado, la desocupación, la inflación, la miseria, el endeudamiento de varias generaciones, en fin, el saqueo sistemático custodiado por una disciplinadora represión y el gatillo fácil como génesis de un proyecto que tiene de cara visible al inescrupuloso y danzarín empresario de ojos azules (El mismo que no necesitaba robar por ya era rico), quién por cierto asumió la jefatura de estado con más de 200 denuncias judiciales en su contra. Monstruoso fue el plan propagandístico con el que se intento legitimar un sistema de aprietes mediante carpetazos y persecución judicial a opositores políticos, gremiales y culturales, basado en repudiables "operetas" de demonización articuladas por los servicios de inteligencia subordinados a los antojos de una Ministra de seguridad que a esta altura ya ha perdido todos los estribos. El blindaje mediático logro instalar el fantasma de una grieta basada en distorsionados relatos oficialistas, silenciando la realidad de todos los fracasos que fueron premeditados, para beneficiar a los selectos grupos económicos ligados al clan. La verdadera concepción ideológica de los protagonistas y cómplices de esta inmoral crisis económica (inducida en función de garantizar la fuga de capitales y la timba financiera), están a la vista, el hecho de pretender generar un delirante clima de miedo cargando las culpas al votante que les dio la espalda, al pasado y al futuro, no han hecho mas que reflejar conductas extraídas de las mas oscuras épocas. No es alocado decir que muchos de los cómplices civiles de la sangrienta dictadura son los que hoy alientan la continuidad del modelo establecido -Claro ejemplo de ello lo ocurrido el último domingo en la inauguración de la 75° Expo Feria Rural de la ciudad entrerriana de Federal, donde Roberto Ildarraz, dueño de una consignataria, rodeado de algunos funcionarios y legisladores de Cambiemos, defendió el terrorismo de Estado y llamó a convencer a la gente de votarlo a Mauricio Macri- Esto reafirma que estamos ante el peor gobierno que recuerde la constitucionalidad de nuestro país, tal es el vacío y deterioro democrático provocado, que pese a las constantes y provocativas bravuconadas de Elisa Carrio, solo basto el resultado de las elecciones Paso para poner en jaque a los ricos que gobiernan para ricos, quienes no dudaron en tirarar la toalla pidiendo a gritos ampararse en la alternativa de una salvadora transición como método de victimización política. Estos personajes deberían ser recordados como verdaderos criminales, porque en la campaña hablaron de pobreza cero y lo primero que hicieron fue castigar al pobre con la tortura del hambre. La memoria activa deberá servir como aprendizaje para reivindicar a una Democracia no debe volver a mancharse con ilusorias aventuras neoliberales.

Fuente: RADIO LA VOZ 901 Autor: Jorge "Kinoto" Vazquez
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